En un mundo cada vez más violento, se tiende a la disminución de la pena de muerte como condena extrema al criminal. La abolición de estas ejecuciones es un reclamo de la sociedad civilizada y reiteradamente solicitada a los países que la mantienen por el papa Francisco, quien viene intercediendo en favor de los condenados. Afortunadamente un estudio de una organización civil italiana ha revelado la disminución del número de países que tienen condenas a la pena capital, aunque el número de personas ajusticiadas aumentó en zonas de Asia.

Las naciones que mantienen en su legislación la pena de muerte han disminuido progresivamente en los últimos diez años ya que en 2005 eran 54 y al cierre del relevamiento, el 30 de junio último, ascendían a 38. Los países con la práctica de ejecuciones capitales en 2015 fueron 25, mientras que en 2005 se situaban en 28, pero el año pasado las ejecuciones aumentaron hasta las 4.040, frente a las 3.576 las registradas en 2014. Esto se debe al incremento registrado en Irán, Pakistán y Arabia Saudita.

Por otra parte, América y Europa se perfilan como dos continentes libres de pena de muerte aunque ambos con las excepciones de Estados Unidos y Bielorrusia. En el primero hubo en 2015 los últimos 28 ajusticiamientos y en el caso europeo, si bien Bielorrusia ha continuado con esta legislación, en 2015 no se ejecutó ninguna pena capital. Visto el informe de la ONG italiana, en en Asia se registra la mayoría de las condenas, con 3.946 penas de muerte, lo que supone el 97,6% del total. El relevamiento no incluye el análisis de la gravedad del delito que llevaron a estos fallos, ni tampoco la falibilidad de los jueces que los dictaron.