Una de las premisas de la comunicación social es la persuasión que el mensaje debe lograr ante el público al que va dirigido. En este sentido la publicidad comercial, como una de las formas de comunicación para la oferta, se vale de distintos recursos para conseguir que el público se incline por un determinado producto. Para esto, el creativo ya sea de medios gráficos, radiales o televisivos, tiene la posibilidad de recurrir a mensajes directos o subliminales que pueden o no estar acorde a las normas morales que deberían respetarse en la sociedad.
De un tiempo a esta parte, el mensaje publicitario ha mostrado las más variadas facetas, según el público al que está dirigido, intentando estar acorde a los tiempos que corren pero, en ocasiones, cometiendo algunos excesos que le quitan calidad. Esto ha provocado en todo el mundo que haya una decena de avisos publicitarios, principalmente difundidos a través de la televisión, que han provocado la reacción de grupos de consumidores, solicitando que fueran sacados de la programación diaria.
En nuestro país, la publicidad de un conocido shopping de Buenos Aires, fue catalogada como tendenciosa dentro de la diferencia de género, lo que llegó a generar una solicitud de que ese corto publicitario no se difundiera más, lo que todavía no ha sido resuelto ni a favor, ni en contra.
La creatividad dentro del competitivo mundo de la publicidad es un asunto muy delicado y difícil de lograr, ya que producir mensajes de calidad sin lesionar a los distintos sectores que tienen acceso actualmente a los medios masivos de comunicación social es una tarea que requiere una gran integridad y formación, algo para lo que hay que prepararse debidamente.
