Es cierto que el "’Pacto por México” -el acuerdo firmado hace más de un año entre los tres partidos más grandes- ya ha sido quebrado, luego de que la izquierda lo abandonara en protesta contra la reforma energética que abrirá sectores de la industria petrolera al sector privado por primera vez en 70 años. Y también es cierto que las reformas políticas, educativas, laborales, de telecomunicaciones, fiscal y energética recientemente aprobadas por el Congreso en base al Pacto podrían ser diluidas cuando se implementen.

Pero el hecho es que en 2013 México fue el único país del continente en el que el gobierno y la oposición rompieron décadas de polarización y estancamiento político para aprobar profundas reformas económicas, políticas y educacionales. Ese no es un logro menor en una región en la que algunos presidentes, como el de Venezuela, todavía se refieren a sus opositores como "’enemigos de la patria”, y donde algunos bloques legislativos, como el de los republicanos del "’Tea Party” en EEUU, parecen dispuestos a paralizar el país con tal de bloquear cualquier acuerdo con el gobierno.

Uno puede estar de acuerdo o no con cada una de las reformas del "’Pacto por México”, pero no hay duda de que ha quebrado décadas de parálisis política. Fíjense lo logrado: Reforma educativa: Los tres partidos más grandes aprobaron en septiembre una ley que acabará con el control que tenía el todopoderoso sindicato de maestros sobre la educación, y permitirá que por primera vez se realicen exámenes y evaluaciones para contratar, ascender e incluso despedir a nuevos maestros. Reforma política: El Congreso mexicano aprobó permitir la reelección de sus miembros, y reservar la mitad de las bancas para candidatas (cupo femenino).

Reforma fiscal: El Congreso aprobó una ley que aumenta los impuestos a los más ricos e impone un nuevo impuesto sobre las bebidas gaseosas y las ganancias en el mercado de valores. México es uno de los países latinoamericanos con menor recaudación de impuestos. Reforma laboral: Se aprobó la ley laboral más ambiciosa en cuatro décadas para facilitar a los empleadores el contrato y despido de trabajadores. Se espera que esta nueva ley aliente a la contratación y saque a millones de personas de la economía informal.

Reforma de telecomunicaciones: Dos nuevas agencias reguladoras procurarán generar más competencia en la industria de las telecomunicaciones, que ha estado dominada por empresas del multimillonario Carlos Slim. Reforma energética: La nueva reforma energética de México permitirá que empresas privadas trabajen con el gigante estatal Pemex en la exploración y explotación. Este cambio constitucional generará miles de millones de dólares de inversiones extranjeras.

Mi opinión: Todavía es muy temprano para pronosticar si las reformas de 2013 convertirán a México en la nueva estrella del mundo emergente. Mucho dependerá de si Peña Nieto será capaz de impedir que sus reformas sean diluidas por intereses sectoriales a la hora de implementarlas. ¡Felices fiestas!