Irlanda, 9 de junio.- Tessa Evans es una pequeña irlandesa que nació sin nariz por una malformación congénita llamada arrinia. Se trata de una enfermedad extremadamente rara de la que sólo se conocen 47 casos en el mundo.
Ahora, gracias a la tecnología, le niña tendrá nariz. Usando un modelo en tres dimensiones del cráneo de la niña, los médicos fueron capaces de "diseñar" un implante a la medida, también fabricado con una impresora en 3-D que hace las veces de incipiente nariz y que será sustituido con el tiempo por otros implantes adaptados al rostro de la niña según vaya creciendo.
A diferencia de otros métodos usados hasta la fecha, el implante se le introduce debajo de la piel desde una incisión en el cuero cabelludo, de modo que no deja cicatrices en el rostro.
Cuando llegue la hora de cambiar el implante por otro mayor, se abre la incisión, como si fuera un sobre, y así hasta llegar a la prótesis de la nariz definitiva que la niña tendrá en su adolescencia.
"Con el nuevo método, y tras un nuevo implante en cada edad de crecimiento, habremos logrado la expansión del tejido. Los orificios nasales no serán reales sino tatuados, pero la apariencia será la de una nariz normal", agregó.
Con el tiempo, Tessa aprendió a respirar por la boca, teniendo una vida saludable y no echó de menos la nariz, más que a la hora de mirarse en el espejo.
