Una veloz carrera en bicicleta, en zig zag por un supuesto estado de ebriedad del conductor. La rueda delantera del rodado que se atasca en un montículo de ripio que invade parte de la calle, iluminada, frente a la casa parroquial. Y el conductor que, al parecer, sale despedido y describe en el aire algún giro con su cuerpo que lo hace aterrizar con su cabeza en el asfalto. Esa era en la comisaría 14 de Zonda, la principal hipótesis para explicar cómo fue que un joven changarín de ese departamento perdió la vida, alrededor de las 6,20 de ayer sobre calle Córdoba, metros al Oeste de Monseñor Gallardo.
La mayor certeza que tenían los uniformados es que Matías Ariel Cortez (19 años), se accidentó solo sin participación de otras personas, como el conductor de otro vehículo. "Todo indica que este joven falleció en una caída casual, sin participación de terceros. Hay al menos un testigo que declara haberlo visto minutos antes del hecho circular en zig zag, y a una velocidad elevada en esos rodados. Supuestamente estaba ebrio pero eso se sabrá con las pericias para determinar el grado de alcohol en su sangre", explicó ayer el subcomisario Mario Tejeda, jefe de la seccional.
Cortez y su amigo Daniel Flores habían estado en el cumpleaños de otro amigo en La Bebida, Rivadavia. Y de allí volvían ayer cuando ocurrió la desgracia. Según un pariente, al llegar al departamento ambos se separaron, pero después Flores encontró a Matías en medio de un charco de sangre, dijeron en la policía.
