El defensor del suicidio asistido Jack Kevorkian, conocido como el ‘Doctor Muerte‘ por ayudar a más de 100 personas a poner fin a sus vidas, murió ayer a los 83 años, dijo su abogado. El médico estadounidense se hizo conocido por su firme defensa de la eutanasia y por haber ayudado a suicidarse a unas 130 personas, según reconocía él mismo.
Un portavoz del hospital Beaumont, en Royal Oak, en Michigan, donde el médico patólogo estaba ingresado debido a una neumonía y a una dolencia renal, confirmó a los medios su fallecimiento. Mayer Morganroth, abogado y amigo del fallecido, dijo que Kevorkian estaba internado desde hacía unas dos semanas con problemas de riñón y corazón.
El ‘Doctor Muerte‘ cobró fama nacional en la década de los noventa, cuando fue acusado en varias ocasiones de asesinato por haber ayudado a algunos pacientes terminales a poner fin a sus vidas. Para atender a las personas que querían morir, desarrolló un aparato, la ‘máquina del suicidio‘, que permitía a un paciente inyectarse por sí solo una dosis letal de potasio y cloruro.
Su vida fue llevada a la televisión por la cadena HBO en la cinta ‘You don’t know Jack‘ (No conoces a Jack), y Al Pacino, que interpretó al doctor, recibió un Emmy por su papel en la última edición de estos premios. Kevorkian recibió el apodo de ‘Doctor Muerte‘ de sus compañeros durante su residencia médica en la década de 1950, cuando pidió trabajar en el turno de la noche en el Hospital de Detroit para poder estar de servicio cuando morían más personas.
Tras varios juicios, Kevorkian fue condenado a una sentencia de entre 10 a 25 años de cárcel en 1999 por asesinato en segundo grado de Thomas Youk, de 52 años, un enfermo de esclerosis lateral amiotrófica, una dolencia mortal, a quien administró una dosis de drogas letales.
El médico grabó las imágenes de ese momento y fueron emitidas en televisión por el programa ‘60 Minutes‘, del canal CBS. Kevorkian fue puesto en libertad condicional en junio de 2007 tras cumplir ocho años en la cárcel. Lo liberaron a cambio de no asistir más suicidios. Tras salir de prisión Kevorkian dio conferencias y en el 2008 se candidateó al Congreso, sin éxito.
El patólogo Kevorkian se centró en la muerte y los moribundos mucho antes de iniciar un controvertido debate nacional sobre el suicidio asistido mientras recorría Michigan a bordo de una destartalada furgoneta Volkswagen donde llevaba una máquina para ayudar a las personas enfermas a poner fin a sus vidas.
Algunos lo veían como un héroe que permitía a los enfermos terminales morir con dignidad, mientras que sus críticos más duros lo definían como un asesino a sangre fría. La mayoría de sus clientes eran mujeres de mediana edad. Kevorkian lanzó su campaña de suicidio asistido en 1990, cuando permitió que un paciente con Alzheimer se quitara la vida utilizando la ‘máquina del suicidio‘.
Apasionado e inquebrantable en su causa, Kevorkian se destacó por desafiar a abogados, fiscales y jueces al acelerar su campaña durante la década de 1990 utilizando varios métodos como el gas de monóxido de carbono. A menudo, Kevorkian dejaba los cuerpos en los hospitales entrada la noche o en habitaciones de hotel donde asistía los suicidios.
Detroit Free Press informó que Kevorkian, a quien se le había diagnosticado cáncer de hígado anteriormente, murió por un coágulo de sangre que obstruyó su corazón.
Kevorkian, que venció a los fiscales de Michigan en cuatro ocasiones antes de que lo condenaran, había dicho que temía a la muerte tanto como cualquier persona y dijo que el mundo tenía una actitud hipócrita hacia la eutanasia. ‘Si podemos ayudar a las personas a venir al mundo, ¿por qué no podemos ayudarlas a dejar el mundo?‘, dijo. El diario ‘The New York Times‘ subrayó que tanto sus críticos como sus defensores coinciden en que cambió la forma de ver a los enfermos terminales.
