El senador Edward Kennedy, un ícono del Partido Demócrata, que asumió el liderazgo de una de las familias más reconocidas en la historia política de EEUU tras el asesinato de sus dos hermanos mayores, murió en la madrugada de ayer a los 77 años en EEUU, marcando con su deceso el fin de una poderosa dinastía política. Ted perdió la batalla contra un cáncer cerebral que lo aquejaba desde mayo de 2008.
"Edward M. Kennedy, el marido, padre, abuelo, hermano y tío que amamos tan profundamente, falleció el martes a última hora en Hyannis Port (Massachusetts)", dijo la familia Kennedy en un comunicado.
La muerte de "Ted", quien acumuló una extensa lista de logros legislativos en salud, derechos civiles, educación, inmigración y otras áreas, enluta la política estadounidense y marca el fin de una era en la que su familia tuvo un lugar prominente. Y el presidente, Barack Obama, pierde a un aliado clave para su agenda política y al amigo que lo catapultó a la Casa Blanca.
Tras ser informado del hecho, Obama, dijo que "un importante capítulo de nuestra historia ha llegado a su fin, nuestro país ha perdido a un gran líder que tomó la antorcha de sus hermanos caídos y se convirtió en el más grande senador de nuestro tiempo".
Ted’ Kennedy es el único de los hermanos Kennedy que ha fallecido en la vejez, ya que dos de sus hermanos, el presidente John F. Kennedy y el senador Robert F. Kennedy, fueron asesinados cuando se encontraban en lo más alto de sus carreras. El hermano mayor, Joseph P. Kennedy, murió en la II Guerra Mundial a los 29 años.
Con la muerte de Edward Kennedy el partido demócrata ha perdido el dominio total del Senado, en un momento en que negocia una reforma de salud para dar cobertura universal a los estadounidenses, un asunto muy controvertido.
Hasta el fallecimiento del veterano senador, los demócratas contaban con 60 de los 100 escaños en la cámara alta, una "súper-mayoría".
Las normas del estado de Massachusetts establecen la celebración de unas elecciones especiales en un plazo de 145 a 160 días para elegir al sustituto de Kennedy en el órgano legislativo.
Es probable que los votantes escojan a un demócrata, dado el cariz de izquierda de su población, pero durante unos cinco meses los correligionarios del legislador fallecido seguirán con 59 escaños.
Kennedy se dio cuenta del peligro que suponía su posible muerte para la cobertura universal de salud, uno de los objetivos que persiguió durante toda su vida, y el 2 de julio pidió a los legisladores estatales en una carta que modificaran las normas y otorgaran al gobernador de Massachusetts, el demócrata Deval Patrick, el poder de nombrar a un sustituto temporal.
El senador había sido diagnosticado de un cáncer cerebral en mayo del año pasado, del que fue operado, aunque no se le pudo extirpar por completo.
Pese a lo delicado de su situación, Edward Kennedy tuvo una sorpresiva aparición en la Convención Demócrata de Denver, hace justo un año, donde acudió para respaldar la candidatura presidencial de Barack Obama.
Con un discurso emotivo, lúcido y brillante, Kennedy prometió en aquella ocasión estar presente cuando Obama tomará posesión de la Casa Blanca y así lo hizo. Pero sufrió una convulsión y lo tuvieron que sacar en camilla.
El político, con 47 años en el Senado, representaba a un clan que dominó la política de EEUU en los años 60, y que cautivó al país y al resto del mundo con su glamour y sus desgracias.
