La característica esencial que tenía el "Gordo" Cardoso era su enorme erudición para narrar anécdotas de los personajes más importantes de la política internacional, a quienes supo retratar de manera magistral a lo largo de su vida, incluso durante su paso como columnista de la agencia Télam.
Oscar Raúl Cardoso, fallecido ayer a los 61 años, era un coloso de los que hoy no casi no abundan en las redacciones de los diarios ni de las agencias de noticias: un hombre preparado para entrar en acción en cualquier momento de su vida a través del periodismo, su gran pasión.
Durante una charla informal, el "Gordo" era capaz de nombrar a por lo menos cinco ensayistas o a varios historiadores, de un modo llano y sencillo.
Peronista, hincha de Boca, bohemio, de buen comer, tenía ese don de los grandes periodistas que siempre van a entusiasmar a las nuevas generaciones, a la que sumaba su solidaridad para ayudar a sus colegas.
Columnista del diario Clarín, para quien cubrió los últimos hechos más importantes del último siglo como la primera Guerra del Golfo, el gordo también escribió "La Trama Secreta", junto a Ricardo Kirschbaum y Eduardo Van der Kooy, considerado uno de los mejores libros de investigación periodística de la Argentina. Sin dudas, su nombre será recordado a la hora de nombrar a los grandes del periodismo argentino.
