Buenos Aires, 19 de julio.- Tomates con forma de tumor, lechugas gigantescas y berenjenas fusionadas. Casi dos años y medio después del devastador terremoto y posterior tsunami que arrasaron la costa japonesa, causaron cerca de 15.000 muertos y dañaron gravemente la central nuclear de Fukushima Daiichi, siguen registrándose nuevos y preocupantes efectos derivados del accidente nuclear más grave desde el desastre de la central nuclear de Chernobyl, en 1986.
Según demuestran una serie de fotografías subidas a la web de almacenamiento de imágenes Imgur.com, que muestran vegetales y plantas visiblemente mutados, la flora de la región ha quedado notablemente alterada por el escape nuclear.
El año pasado investigadores de la Universidad Ryukyu de Okinawa demostraron la existencia de un aumento de las mutaciones en los genes que contienen información para el desarollo de la forma de las alas y los ojos. Como consecuencia, los animales tenían los ojos dañados y las alas más pequeñas de lo normal. Además, los científicos comprobaron que dichas anomalías genéticas se reproducían entre un 18 y un 34 de las ocasiones, en su segunda y tercera generación, pese a haberse apareado con mariposas sanas crecidas fuera de la zona afectada por la radiación.
