El corredor italiano Vincenzo Nibali, del equipo kazajo Astana, asestó ayer un golpe casi definitivo para adjudicarse la 101 edición del Tour de Francia, tras imponerse en la decimotercera etapa de la prueba, disputada entre Saint Etienne y Chamrousse sobre 197,5 kilómetros y en la que distanció a sus rivales por la malla amarilla.
Vincenzo Nibali, que sumó su tercer triunfo en el presente Tour después de los conseguidos en Sheffield y La Planche des Belles Filles en la segunda y décima etapas, aventajó en 10 segundos al ruso Rafal Majka (Tinkoff-Saxo) y en 11, al alemán Leopold Konig (Netapp-Endura), segundo y tercero.
Aunque al margen del ’bocado’ que ’El Tiburón’ Nibali asestó al Tour para enfundarse el amarillo en los Campos Elíseos, el español Alejandro Valverde (Movistar) tuvo recompensa a su esfuerzo por romper la carrera en el último puerto y ascendió al segundo puesto de la clasificación general tras acabar cuarto, a 50 segundos.
Valverde movió estratégicamente a sus “peones” en el tablero de la estación de esquí de Chamrousse, un cerro de categoría especial del estilo Tour, muy largo (18,2 kilómetros) y con una pendiente media no muy excesiva (7,3 por ciento), pero que fue un tormento para las piernas de los rivales del español.
Primero José Joaquín Rojas y más tarde John Gadret tensaron el ritmo del minipelotón de favoritos que las piernas de Richie Porte, que heredó la jefatura de filas del Sky por la desgracia de Chris Froome, dijeron basta (cedió 8m48s en la meta) y con ello perdió todas las opciones de alcanzar el podio en París.
Hoy se disputará la decimocuarta etapa, entre Grenoble y Risoul, de 177 kilómetros, con tres puertos de altura, dos considerados de “primera categoria”, el Lautaret, larguísimo con 34 kilómetros al 3.9%, y Risoul, y entre ellos, el mítico Col d’Izoard, 19 kilómetros al 6%, de categoría especial.
