Los niños no sólo fueron quienes obligaron a sus padres a madrugar en día domingo, sino también quienes le aportaron entusiasmo y una gran dosis de adrenalina al maratón que se hizo ayer en Chimbas. La organizó el municipio para celebrar el 101 aniversario del departamento. Unas 200 personas, y en familia, participaron de este prueba atlética que salió desde la plaza principal

Mientras los papás se sentaron en los canteros de la plaza, los chicos hicieron fila para retirar las remeras y los números. A partir de ese momento se convirtieron en el alma de la carrera.

Fueron los primeros que se ubicaron en el centro de la plaza para la entrada en calor. Duró unos 10 minutos y durante ese tiempo, todos los chicos hicieron los ejercicios sin parar y riéndose cada vez que se equivocaron de movimiento. Esta actitud entusiasmó a los padres que se sumaron al

precalentamiento.

El locutor pidió a los atletas que se ubicaran bajo el arco de largada para comenzar con la carrera. Los niños se ubicaron en primera fila y arrancaron a toda velocidad, dejando atrás a sus acompañantes.

Algunos papás planificaron correr con los chicos sólo un kilómetro y medio, una de las distancia de la prueba. Pero terminaron completando la otra instancia de 3 kilómetros. Es que la mayoría de los chicos no se volvió cuando se toparon con el cartel que decía 750 metros, sino que siguió corriendo hasta el otro que indicaba 1.500 metros para recién pegar la vuelta.