La sensación de ansiedad vibraba por todo el cuerpo de los visitantes que hacían la cola previa para ingresar a Terror Aventura, la nueva -y escalofriante- propuesta de entretenimiento que ayer recaló en San Juan. El primer grupo de chicas que ingresó a la galería del terror no cesó de gritar por cada rincón del circuito en el que la oscuridad dificultaba la visión y potenciaba los sobresaltos. Sonidos tenebrosos, rugidos, los gritos de Katy la niña asesina y el motor encendido de la motosierra de Jason fueron suficientes para incitar el miedo en los participantes, en su mayoría adolescentes y niños. El paseo invoca a la sugestión que hace vivir una experiencia "aterradoramente divertida", como figura en las leyendas de varios carteles promocionales. Y la advertencia del guía de no correr y mantener la calma se torna difícil de cumplir. Sin embargo, ahí está la "trampa", porque en el momento menos pensado, las manos de alguna criatura salen de la nada para agarrar a algún desprevenido, mientras se escuchan los golpes de un cuchillo de carnicero en el suelo. En ese escenario, un inocente y tierno payaso parecía inofensivo, pero su mirada causaba un gran pánico en las niñas. De igual modo, la impresión más fuerte fue encontrarse cara a cara con Freddy Krueger, quien con sus garras intentaba atrapar a una pareja de novios; o con el malvado Jason y su letal motosierra. Huir de ahí era la prioridad, y entre la carrera y los gritos, algunos terminaban con el corazón en la boca y la zapatilla en la mano, sin aliento para respirar… pero con ganas de entrar otra vez.
