Peñarol está vivo, hizo lo que tenía que hacer, achicó el margen con Alianza (que empató) a un punto por debajo y en la última fecha puede dar el batacazo y ser campeón. Ayer superó a Colón en su cancha por 1-0, sin sobrarle nada, pero en esta etapa sólo sirve el triunfo de la manera que sea, porque la tensión y nerviosismo puede sobre el juego y la creación. Y como dijo luego su técnico, Santos Gaetán, "acá hay que ganar como sea".
Porque lo que desplegó ayer no refleja a un equipo que está peleando el título, y eso que tuvo un arranque ideal, ya que al minuto Iván Díaz encontró la pelota en el área Bodeguera y fusiló a Castro para anotar el gol. Pero ese gritó tan repentino le dio más fuerza al rival, que inmediatamente fue en busca de la paridad que Jorquera lo desperdició tras un asistencia de mitad de cancha de Magallanes.
Aunque el dramatismo y descontento cayó a los 11′, cuando el árbitro Riveros cobró un penal muy dudoso para Colón cuando Leyes trabó con Molina. Y que el "Cachilo" desperdició rematando al medio para la gran atajada del "Loco" Avila.
Ese primer parcial fue lo mejor, por la intensidad y la cantidad de llegadas por ambos, que se daban por la falencias del rival, y que finalizaban con una falta total de definición. Así fue que Ríos, entrando por el segundo palo malogró el segundo, que Quiroga le diera mordida en el arco de enfrente y sobre el final Gaetán tuvo todo pero festejar y no supo resolverla.
El complemento fue todo lo contrario. Opaco y para el olvido. Donde lo que más se festejó en Peñarol fue el gol de Marquesado ante Alianza. Un par de situaciones para el "Chelito" Delgado, una media vuelta de Castro y la chance malograda por Ríos que hubiese significado cerrar el partido antes, para un Peñarol que hizo su negocio y sigue vivo en la lucha por el torneo.
