Alfio Basile, dos veces técnico de la Selección argentina dentro de su híper dilatada trayectoria, tiene como frase de cabecera para la formación de sus equipos aquello de que "me gustan que salgan los once de memoria". Si esa premisa la tratáramos de utilizar en la gestión del actual DT de la Albiceleste, Alejandro Sabella, resultaría imposible de llevar adelante. Es que Pachorra mañana ante Ecuador en el Monumental (19.30 horas) tendrá su décimo encuentro al mando del seleccionado y nuevamente no podrá repetir la formación de un juego al siguiente, una mala constante durante su gestión que pretende llevar a la Argentina a su 11er mundial consecutivo.
Para el choque ante los ecuatorianos, Sabella todavía no despeja la duda de quién jugará de volante por derecha: José Sosa o Fernando Gago, las alternativas. Elija cualquiera de ellos, el DT ya habrá realizado tres variantes respecto del amistoso ante Suiza, en lo que fue el último partido de Argentina. Una probable alineación sería con: Sergio Romero en el arco; Pablo Zabaleta, Federico Fernández, Ezequiel Garay y Clemente Rodríguez, en la defensa; Gago o Sosa, Javier Mascherano, Angel Di María; Lionel Messi, Gonzalo Higuaín, Sergio Agüero.
Los cambios en su mandato se transformaron en una mala costumbre. El flojo nivel de algunos jugadores, las variantes en el esquema táctico de acuerdo a la envergadura del rival, lesiones o suspensiones así lo obligaron al ex enganche. De hecho, hubo dos ocasiones que de un encuentro al siguiente Sabella modificó los once nombres. En el resto de los partidos nunca bajaron de dos los cambios. Con todos a disposición, solo los Messi, Mascherano, Higuaín y Romero resultaron una fija. Después, todo ha sido mutable para Sabella. No sólo los nombres, sino también los sistemas tácticos pues a veces lo hizo con dos líneas de cuatro y un par de atacantes; otras veces decidió el 4-3-3, tal cual hace indicar que será mañana en Núñez. En tanto en alguna ocasión Sabella, como en un amistoso en Brasil (derrota 2-0), decidió cuidarse más de la cuenta al colocar un 4-5-1.
Se sabe que las modificaciones son contraproducentes para un conocimiento entre los jugadores. Más aún cuando en la Selección hay ocasiones que sólo pueden trabajar cinco días juntos como mucho y por eso Sabella tratará que a partir de ahora el once, como pide Basile, salga de memoria.
