La bandera verdinegra llegó anoche a lo más alto. En un día feriado en el que muchos se tomaron descanso, ellos trabajaron el doble y por eso con total justicia y contundencia tuvieron su premio para golear a domicilio a Lanús por 3-1 bajo una persistente lluvia en el cierre de la tercera fecha del Clausura. Solidez en todas sus líneas, máxima concentración, rápida recuperación y letal cuando el Granate le dejó los espacios. De esta manera no sólo le quitó el invicto al local, sino que dejó atrás la derrota la fecha pasada ante Tigre.

La propuesta de Garnero no fue tan sofisticada como para golear, pero sí para cerrar los caminos a Lanús. Porque cuando perdió la pelota se refugió bien y logró salir de la presión del rival. Y cuando la recuperó rápidamente se desprendieron Bogado, Poggi y Penco para ser la descarga y en cada contra hacer temblar el arco de Marchesín.

Y si bien la primera fue del Granate con el remate de Ledesma. San Martín contestó a los 7’ con una trepada por derecha y el posterior centro al corazón del área que no encontró destinatario.
El césped mojado hizo que la cancha estuviera rápida y que cada intento de remate al arco llevara peligro. No obstante Lanús fue el que tomó la iniciativa mientras el sanjuanino lo esperó para sacar la contra. Con eso lo alcanzó para inclinar a su favor la cancha pasando el cuarto de hora. Y el fruto de ello llegó a los 32’ tras el centro de la derecha que tuvo la complicidad de Penco, para que Caprari ingresando al área chica la mandara adentro. Y si alguien faltaba que apareciera era Pocrnjic, para estirarse al máximo y sacarle un remate muy complicado a Romero sobre los 38’.

A la vuelta del complemento, Pocrnjic estuvo en el lugar exacto para ahogarle el intento a Pizarro. Pero este San Martín anoche nunca se conformó. A los 4’ Poggi la peleó y la picó pero Penco no le dio con precisión. Y sobre los 15’ otra vez desniveló con su gambeta el ‘Enano’ pero Bogado no llegó para puntear el envío y en la siguiente Penco probó.

Y a los 26’ llegó el premio mayor. Affranchino sacó un centro medido para la cabeza de Penco, quien sólo le tuvo que dar dirección para el 2-0, que se amplió sobre los 30’ con el pase de Carrusca y la conversión de Caprari para pasar a ser el máximo goleador del torneo y ni siquiera sentir ese descuento de Carranza, ya que el trabajo fue su bandera y la contundencia su arma letal.