Para Jorge Otiñano fue la conclusión de un proceso que lo sintió desde el corazón desde siempre. El Negro -así lo conocen todos y así le gusta que le digan-, cuando asumió como técnico del seleccionado femenino, dijo que "el Mundial de Alcobendas será muy duro pero en la Argentina tenemos buena materia prima". Después, ya comandando el proceso previo al certamen, aclaró que en el grupo "están las mejores". El tiempo le dio la razón. Por eso, tras conseguir el título, señaló: "Este grupo trabajador merecía una alegría así. No quise hablar de título hasta que terminase todo. Realmente fue un paso a paso. Todos, en el grupo, nos mentalizamos para ésto, pero había que demostrarlo en la cancha".
El Negro siguió: "Ojalá le den bola al hockey sobre patines femenino como debe ser. Esta satisfacción es fruto de chicas trabajadoras, constantes y con tremenda dedicación. ¿Que significa para mí? Todo. Porque es mi debut como técnico en Mundiales y lo viví al tope. Inclusive agradezco el reconocimiento de personas y técnicos que hace mucho tiempo están en ésto. Como también el saludo de mis amigos, que con mensajes, llenaron mi teléfono. Y, en caso especial a mi familia. A mis padres, a mi hermano y a mi sobrinito. Ellos siempre están. En las buenas y en las malas. Por eso para ellos va dedicado este título".
El profe Carlos Mercado, el preparador físico del plantel, otro hombre consustanciado plenamente con el grupo, aclaró a su vez que "las chicas siempre mostraron una tremenda predisposición para el trabajo. Esta conquista me llena de orgullo y es cuando quisiera estar con mi familia. Con mi mujer y mis hijos Emilio y Guillermina".
Las chicas, que comenzaron a tirarse agua en el minuto final del partido en el banco de suplentes, no se quedaban atrás con su alegría. Adriana Gutiérrez, que se quedó con la bocha del partido, dijo: "logramos lo que vinimos a buscar. Esto se debe a la unión de todas y al trabajo serio que se hizo". A su lado, Daiana Silva, que tuvo un emotivo diálogo con su madre por la radio que transmitió el torneo, lloraba desconsoladamente y decía: "Somos campeonas y este título es para todos los que creyeron en nosotras".
Pía Sarmiento, a su vez, fue tajante: "Estuvimos siempre concentradas, aprovechamos las oportunidades y ganamos bien el título". Mientras que Ana Gómez señaló que "era lo único que me faltaba. Dicen que la tercera es la vencida y hay que creerlo".
