En los tres años y medio que lleva Luis Ardente (33 años) en San Martín vivió cosas fuertes como el descenso de Primera y el regreso a la elite nacional a fines del 2014 con el ascenso. En lo personal, fue papá por primera vez (León se llama su heredero) y sufrió la pérdida de su padre, Franco. Consolidado como el arquero titular del club y en plena pretemporada en Tandil junto al plantel que ahora conduce Carlos Mayor, el cuidapalos se dio tiempo para un balance de la parte más dura de la preparación física. Además, reflexionó sobre el certamen inédito de 30 equipos que arrancará el segundo fin de semana de febrero y que tendrá al Verdinegro debutando, en Mendoza, con el clásico ante Godoy Cruz.
-Estamos bien. Adaptándonos de a poco a las nuevas ideas que tiene el entrenador que llegó y ajustando la preparación tanto en lo futbolístico como en lo físico.
-Para mí, es muy importante. Existe un conocimiento como grupo y humano que te hace ganar mucho tiempo. Las ideas nuevas del técnico es algo que estamos incorporando con el pasar de los entrenamientos.
-Es similar en el sentido de ser protagonistas. Mayor nos inculca que debemos hacernos dueños del partido desde la tenencia del balón, para él resulta clave dominar ese aspecto del juego y, a partir de ahí, poder ejercer nuestro dominio.
-Creo que lo mejor del equipo se vio en el complemento, cuando nos soltamos un poco más y ganamos la tenencia de la pelota. Por ahí al principio estuvimos demasiado duros por la pretemporada y encima nos macaron un gol.
-Motivados porque es algo especial, único. Nosotros tenemos muy claro que nuestro torneo es con los diez equipos ascendidos: apuntamos a quedar entre los cinco primeros de ese grupo y así no correr ningún riesgo con los promedios. Va a ser duro, pero tenemos confianza en lograrlo.
