En una de las tres videoconferencias que la presidenta Cristina Fernández mantuvo en la tarde de ayer dejó inaugurado el nuevo edificio para la Escuela Nro 11 del Barrio Loma, ubicado en San Nicolás, en Buenos Aires.

Se trata de un establecimiento con 9 aulas, laboratorio, sala de computación, una biblioteca de dos pisos, patio de juegos, salón de usos múltiples, cocina y hasta con un ascensor para el uso de los alumnos.

En el contacto satelital, y tras las palabras del ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, la directora de la escuela, de nombre Zulma, le agradeció a la jefa de Estado el poder contar con una nueva estructura para el dictado de las clases.

Pero la parte más emotiva de la charla tuvo lugar cuando la Presidenta pidió hablar con alguna de las alumnas que estaban junto a las autoridades, pero al primer intento, Araceli no pudo pronunciar palabra porque rompió en un llanto incontenible que incluso emocionó a Cristina, quien intentó consolarla.

Después otra alumna, Milagros, logró dirigirse a la primera mandataria para decirle que “estoy muy contenta con la nueva escuela”.

Como si fuera una docente más, la Presidenta les pidió a los chicos del establecimiento que cuidaran el edificio y les recomendó “no rayar los bancos”.

Al final, Cristina destacó lo bien arregladas que estaban las alumnas, incluso con una vincha recogiendo sus cabellos.