La reciente cumbre del Mercado Común del Sur (Mercosur), celebrada en Brasilia, ratificó el propósito de negociar en bloque un acuerdo con la Unión Europea, desechando la idea de ir en forma individual como venían amenazando Uruguay, Paraguay y Brasil, este último jaqueado por la oposición y sectores empresarios que acusan al ente regional de frenar acuerdos potenciales con el resto del mundo.

En el centro del disconformismo, en particular de los tres países que amenazaban con disgregarse en sus ofertas, se encuentra la Argentina. Los dardos de las críticas a nuestro país son por los cerrojos proteccionistas como las licencias no automáticas y las Declaraciones Juradas Anticipadas para Importación (DJAI), junto con el cepo al dólar y otras medidas dictadas en 2010 por el polémico exsecretario Guillermo Moreno.

La presidenta Cristina Fernández tuvo que aceptar la eliminación de las barreras no arancelarias para el comercio interno del bloque regional a partir de diciembre, cuando termine su mandato, y también porque es la fecha tope ordenada en un fallo de la Organización Mundial de Comercio para que elimine las DJAI rayanas en la ilegalidad.

Precisamente el proteccionismo aplicado por Argentina y Venezuela, y la negativa a eliminarlo, fue el detonante de una protesta consensuada por Uruguay, Paraguay y Brasil para negociar acuerdos bilaterales con la Unión Europea, frente al estancamiento del tratado comercial entre ambos bloques. Pero en la Cumbre hubo marcha atrás, resolviendo negociar en bloque con Europa, de manera que en el último trimestre de este año se hará un intercambio de ofertas con Bruselas, aunque allí no existe mucho interés por las incoherencias históricas del Mercosur.

En la 48va cumbre regional los países "chicos" críticos de los socios mayoritarios, encontraron en Dilma Rousseff una aliada contundente. La presidenta brasileña dijo que los nuevos mercados serán una prioridad del Mercosur y anunció un mayor diálogo con la Alianza del Pacífico (México, Colombia, Perú y Chile), a la vez de quejarse de las trabas comerciales domésticas: "La crisis no puede ser razón para crear barreras comerciales entre nosotros", señaló.

Mucho más directo fue el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, cuando pidió a sus colegas ser consecuentes y no convertir ideologías en dogmas, un mensaje destinado sin duda a Venezuela, Argentina y Bolivia, donde muchas veces la economía responde más a una línea política que al sentido común.