Darío Giuliani, el técnico de la Selección argentina, estaba conforme. Contento con lo que hicieron sus jugadores. Apenas terminó el partido, en el banco de suplentes, se abrazó con su compañero de siempre Daniel Cocinero, por haber largado de la mejor manera el Mundial. Elegantemente vestido con traje y corbata (como todo el cuerpo técnico) mostraron una imagen distinta a Mundiales anteriores. Igual, sin importale mucho eso, Darío fue claro al hablar de lo que había pasado en el debut.

“Sí, es cierto, pasaron los nervios. La ansiedad de la previa, que siempre repercute en ese partido con el que todo grupo comienza en un campeonato. Por suerte se abrió el marcador rápidamente y eso nos tranquilizó. Luego, en un momento de poca profundidad, vino el momento de la genialidad que hizo Nicolía y eso nos hizo tranquilizar y a partir de ahí manejamos el partido como nosotros queríamos”.

Más adelante el técnico aclaró que “la verdad es que quedé muy conforme con el equipo. Es cierto que Argentina es ampliamente superior en técnica a Suiza pero lo mismo después hay que demostrarlo. Y para eso hay que tener un buen funcionamiento de equipo para que después aparezcan las individualidades. Lo importante también es que nunca bajamos la intensidad”.

“Seguramente Mozambique -siguió- es el rival a vencer en el Grupo. Por su técnica y por su poder de ataque. Pero yo siempre digo que todos los partidos son difíciles y hay que jugarlos para después sacar conclusiones. Nosotros tenemos que ir creciendo partido a partido. Eso es lo que importa”.

Al final habló de la forma de juego del equipo: “Creemos que a estos equipos, los que somos individualmente superiores, tenemos que provocar el error marcándolos de manera intensa. A medida que vaya pasando el Campeonato iremos enfrentando a rivales de otras características y tomaremos otras precauciones”.