El hockey, su familia y sus amigos. Es lo que Lucas Ordoñez (23 años) marca como lo imprescindible en su vida. Y le sobran los ejemplos de esa definición. Vive en pareja con Leticia Corrales, campeona del mundo en el hockey femenino, a quien conoció directamente en Europa. En el momento de esta entrevista, disfrutaba en su casa paterna el último día libre antes de la concentración que desembarcará directamente en el Mundial y una de sus primeras frases fue que esperaba volver con sus compañeros de plantel a la concentración. La charla se dio luego que almorzara con su familia y la del Mono Velázquez. Sin dudas, su vida pasa por esos tres ejes.

-¿Cuál es la expectativa que tenés del Mundial?

-Impresionante. Tengo grabados los videos de los mundiales desde 1993. Hasta ahora y yo fui uno de los que estuvo en las tribunas del Cantoni en 2001. Siempre soñé con jugar un Mundial. Lo cumplí en Vigo y ahora, un poco más maduro, siento que, a una semana del Mundial en San Juan, vuelvo a vivir algo impresionante.

-¿Entre el Lucas de hace 2 años y el actual qué pasó?

-Desde que se terminó el otro Mundial (en Vigo, España, 2009) venía preparándome para representar a Argentina. Aunque todavía falta un corte más, yo ya me siento adentro del plantel. Y todo esto es por y para la familia más que nada.

-¿Una Selección argentina que veas y que te inspira?

-La de básquet. Por ejemplo a la de fútbol, yo no la vi ganar nada. Cuando pierden, me agarra una desilusión… No salen las cosas y no me gusta.

-Y a vos te gusta siempre ganar.
-Me gusta ver los resultados. Yo soy de los que si hay que trabar una pelota con la cabeza, la voy a poner. A eso no lo vi en el fútbol y sí en el básquet. En este Preolímpico pusieron todo. Jugaron todos los días y me encantó.

-¿Algún jugador en particular que te sientas reflejado?

-El Chapu Nocioni. Deja todo en la cancha y aporta cuando está afuera. En la final, era el que arengaba para que la gente no parara de alentar.

-¿Esa unión en el seleccionado de básquet está en la de hockey?
-Lo siento así. No veo ni un problema que haya surgido. Nunca viví lo de este grupo. En ningún club me sentí así y eso que nos vemos cada 10 meses. No hay diferencias.

-Tenés la reputación de ser uno de los más bromistas en el plantel.
-Puede ser, pero acá tampoco hay muchas diferencias. En las concentraciones, José Martinazzo empezó a despertarnos “demasiado” temprano. Se metía en las habitaciones… hasta que hubo una broma-desquite. Dormía y lo asustamos con ruidos hechos con unas fuentes de lata para pizzas. Pobre, casi se nos fue a otro mundo.

-Y deportivamente, ¿qué atributos le ves al plantel argentino?
-Hay experiencia. El Tuco Abalos, el Mono Velázquez y David (Páez) tienen mucha y saben transmitirla, cada uno a su manera. Hay otros con una impresionante trayectoria como Reinaldo García, que ya lleva cuatro mundiales. Y en general, hay individualidades que son de lo mejor en el mundo. También le veo personalidad a este grupo.

-¿Qué aprendiste en los torneos que jugaste con Argentina desde el Mundial anterior?
-Que se define todo en pequeños detalles. Hay que aprovechar las situaciones o momentos favorables. Por ejemplo, en la Copa de las Naciones, contra España perdimos con gol de oro para pasar a la final porque ellos lo supieron explotar mejor a esos momentos.

-Sin tener en cuenta a Argentina, ¿cuál es la Selección más poderosa para el Mundial?
-España, por lo que viene haciendo. Después, Portugal me gusta mucho y no hay que olvidarse de los italianos.

-A Italia la enfrentan de entrada.
-Me gusta que pase eso, para que no estemos nunca relajados. Me pasó en el Sub 20, perdimos la semi con Portugal, el primer rival al mismo nivel. Tener a Italia te da que si no te va bien, igual podés seguir teniendo chances.

-¿Cuál es tu sueño?
-Cierro los ojos, me veo festejando. Cuando entré al nuevo vestuario del Cantoni le decía al Tuco Abalos, “¿Te imaginás lo que será esto si ganamos?”. Yo lo vi a los españoles ganar el Mundial en Vigo. Saltaron cinco minutos, levantaron la copa y se fueron al vestuario. Si a mí me pasa eso, necesito una semana para seguir festejando. Pero primero hay que ganarlo y para eso estamos trabajando.

-¿Y cómo te imaginás la primer noche en el Cantoni?
-No me la imagino, quiero vivirla. En los entrenamientos, lo veo vacío al estadio y lo imagino lleno, con toda la gente gritando. Quiero disfrutar ese momento.