Durante el período de vacaciones escolares, caracterizado por una mayor libertad de horarios y hábitos a los que los niños y adolescentes están sujetos durante el resto del año, pueden surgir algunas malas costumbres que luego se hace difícil modificar. Una deficiente nutrición como consecuencia de malos hábitos dietéticos es una de ellas.

Hay que tener en cuenta que la nutrición es considerada como uno de los principales componentes para alcanzar un estado de salud óptimo y garantizar una buena calidad de vida.

Durante la infancia y la adolescencia, los hábitos dietéticos y el ejercicio pueden marcar la diferencia entre una vida sana y el riesgo de sufrir enfermedades en años posteriores. Por eso, en estas etapas de la vida la alimentación y la nutrición tienen características especiales, siendo necesario el consumo de alimentos variados y nutritivos.

La población mundial actual es de alrededor de 7 mil millones de habitantes y se espera que irá aumentando considerablemente en las próximas décadas por mejoras en la expectativa de vida. Esto se ha conseguido, precisamente, gracias a que en muchos países el tema de la alimentación y nutrición de los niños y adolescentes se ha tomado con la seriedad que merece. Lo que va en contra de esta recomendación es que los chicos de la mayoría de los países del mundo, incluyendo el nuestro, al momento de alimentarse prefieren comidas rápidas con alto contenido de calorías, alimentos fritos, refrescos y dulces.

El entorno familiar y escolar son de gran importancia a la hora de determinar la actitud del niño hacia algunos alimentos y su consumo. Por eso se hace necesario que los padres, en sus hogares, y los docentes, en las escuelas, pongan el mayor cuidado y los orienten convenientemente.