Hacer junto a los niños un itinerario, consultando el mapa para planear cada tramo del viaje, y hacer un menú para los largos ratos en el coche. Dejar que los hijos midan el tiempo entre paradas, para que vayan planeando cómo empacar la comida.
Harán falta pequeños recipientes de plástico con tapa para guardar verduras y fruta, cereales, galletas, etcétera. Una conservadora y una botella con agua son imprescindibles. Es inteligente llevar una bandeja plana para armar sánguches o apoyar comida. También hay que llevar un rollo de papel, un par de vasos, un cuchillo, un salero con tapa, una botella con agua para usos múltiples, un paquete de toallitas húmedas de bebé (sirven para casi todo), un abrelatas y una tijera.
-Hidratantes
Los niños necesitan líquidos para mantener sus cuerpos hidratados, sobre todo durante los viajes de verano. Los niños pueden ayudar a preparar en recipientes plásticos zanahorias cortadas en rodajas finas, manzanas, cerezas, uvas, trozos de sandía, mandarinas, etcétera.
El auto no es el mejor lugar para gastar energía, por eso conviene limitar la cantidad de azúcar que comen los chicos, sin embargo necesitan una cantidad moderada de carbohidratos para mantener el buen humor y la resistencia. Por esto preparen: nueces, pasas de uva, orejones, maníes, almendras, galletas de avena o arroz, barras de cereal, cereales, etcétera.
Llevar pequeños dulces (confites de chocolate) como premios para los juegos de ruta. Con la ayuda de los niños, asignar un valor diferente a cada color de dulce para no exceder en la cantidad de azúcar.
Recordar que la comida perecedera como jamón, huevos duros, queso, yogures o ensaladas con mayonesa necesita guardarse en una conservadora con hielo o en empaques congelados.
Esta conservadora debe mantenerse alejada del calor.
