El Senado de EEUU convirtió finalmente en ley la reforma financiera. La histórica norma aprobada ayer es la mayor reforma de este rubro en 80 años, que cambiará el modo en que el gobierno norteamericano supervisará al sector bancario para prevenir crisis financieras, como la que a fines de 2007 comenzó en EEUU y terminó afectando a varias naciones.
Se trata de la principal apuesta doméstica del gobierno demócrata de Barack Obama, tras la gran victoria obtenida meses atrás con la reforma sanitaria. No obstante, su firma para convertirla finalmente en ley llegará a mediados o finales de la semana próxima dada su agenda de actividades ya establecida.
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Además, crea una Oficina de Protección Financiera para los Consumidores bajo la órbita de la Reserva Federal (FED), con el fin de proteger a los ciudadanos de los abusos de los mercados financieros tal como ocurrió con los préstamos hipotecarios o las tarjetas de crédito. De todos modos, la reforma fue edulcorada por compromisos de último minuto. Los bancos comerciales podrán por ejemplo continuar comercializando ciertos productos de inversiones.
La norma fue aprobada ayer con 60 votos a favor y 39 en contra. Con el apoyo clave de las senadoras republicanas por el estado de Maine, Olympia Snowe y Susan Collin; el republicano por Massachusetts, Scott Brown y el de dos senadores independientes, el oficialismo sumó los 60 votos que necesitaba para aprobar por mayoría simple la histórica legislación.
El único demócrata que no apoyó la medida fue el senador por el estado de Wisconsin, Russ Feingold, quien se opuso por considerar que la misma "falla en proteger a los estadounidenses del dolor de otro desastre económico", según explicó mediante un comunicado.
Por su parte, los republicanos que critican la nueva ley afirman que la medida aumenta el tamaño del Estado y no soluciona los problemas que surgieron en la crisis. La reforma ha conseguido pocos amigos para los demócratas en Wall Street, que ha comenzado a entregar más aportes de campaña a los republicanos. Los mercados financieros no mostraron reacciones de importancia ayer, tras la aprobación. Inversores dijeron que la ley ya estaba incorporada en los precios de las acciones bancarias.
