Una oleada de atentados sacudió ayer tres continentes con una balance provisional de más de 110 muertos, más de 50 civiles y 50 soldados de Burundí, después de que hace cuatro días el grupo terrorista Estado Islámico (EI) instara a los musulmanes a llevar a cabo ataques con motivo del mes de ayuno del Ramadán.
Túnez, Francia, Kuwait y Somalía fueron ayer los objetivos de ataques terroristas y fue el país norteafricano el que sufrió el ataque más sangriento, con al menos 37 muertos y 36 heridos en un asalto en las playas de dos lujosos hoteles en la localidad turística de Susa, al sur de la capital.
Dos hombres armados abrieron fuego de forma indiscriminada contra las personas que se encontraron, entre ellos algunos turistas extranjeros.
Los hombres ‘entraron con fusiles en el hotel ‘Imperial Marhaba‘, de la cadena española Riu y abrieron fuego contra las personas que encontraban a su paso‘, explicaron los alojados en el otro hotel atacado ‘Muradi Palm Marinay‘, vecino del anterior.
En el ataque, uno de los terroristas resultó muerto mientras el segundo es perseguido por las fuerzas de seguridad.
Según relataron a Efe responsables de seguridad del hotel, a primera hora de la mañana dos jóvenes que parecían uno más de los numerosos turistas que disfrutaban del sol penetraron en la playa y comenzaron a disparar de forma indiscriminada.
Invadidos por el pánico, la mayoría de los turistas trataron de refugiarse en la decena de reposeras que rodean la piscina o huir en dirección al vestíbulo del hotel, donde varios vidrios se rompieron a causa de los disparos.
‘Empezaron a gritar palabras en árabe y a disparar a todo el mundo. Ha sido el peor día de mi vida‘, explicó Helga, una jubilada alemana que disfrutaba del sol con un grupo de amigos.
Este nuevo atentado en la costa tunecina promete golpear con dureza al turismo, uno de los pilares económicos de la nación africana que, si bien es considerada uno de los pocos casos exitosos de la llamada Primavera Árabe (2011), está saliendo lentamente de una larga y turbulenta transición política.
Pero no ha sido el único atentado en un día que comenzó con el hallazgo en el sureste de Francia de un hombre decapitado a la entrada de una fábrica.
Allí, un hombre de 36 años intentó provocar una gran explosión al impactar un vehículo contra varias garrafas de gas, pero no alcanzó su objetivo (ver nota vinculada).
Y el tercer objetivo de los terroristas de ayer fue Kuwait, donde el grupo yihadista Estado Islámico (EI) asumió la autoría de un atentado perpetrado contra una mezquita chií en la capital kuwaití, que ha causado 25 muertos y 202 heridos.
Según un comunicado difundido en internet y cuya autenticidad no ha podido ser verificada, el grupo terrorista asegura que el ataque fue perpetrado por un suicida que portaba un cinturón cargado de explosivos.
Varias páginas de información kuwaitíes mostraron imágenes captadas por las cámaras de seguridad en la que se ve cómo el yihadista entra en el templo antes de detonar las carga que lleva oculta.
El ataque fue reivindicado por una rama del grupo yihadista Estado Islámico (EI). El grupo Provincia de Najd, rama del EI en Kuwait, aseguró que el ataque fue llevado a cabo por un militante suicida que portaba un cinturón cargado de explosivos, al que identificó como Abu Suleiman al Muahid, sobre el que no ofreció más detalles.
En la proclama, el grupo yihadista acusa a los musulmanes chiitas de promover el politeísmo y de intentar propagar su ideología entre los sunnitas, otra rama de ese credo a la que pertenecen los islamistas radicalesUna jornada negra de atentados que ha provocado numerosas reacciones, entre las que destaca la del expresidente francés Nicolas Sarkozy, que aseguró que los autores del asalto cerca de Lyon han declarado la guerra no solo a Francia y a la democracia, sino ‘a la civilización‘.
El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, reiteró desde Bruselas su más enérgica condena ante acciones de este tipo y alertó de que ‘la barbarie y la sinrazón golpean a todos por igual‘ y todos deben colaborar en la erradicación de esta lacra.
