Ni por cómo puso música, ni por un protagónico en una tira, ni siquiera por quién le robó el corazón… Calu Rivero fue la indiscutida chica de la última semana por llevar la antorcha olímpica, un gustito que incendió al ambiente deportivo y también a la opinión pública, que le dieron para que tenga. ¡¿Pero qué mérito puede tener esta chica más allá de haber correteado alguna vez un colectivo, haber sido novia de un famoso polista o mover las cachas en un gym?! Bueno, sí, atleta no es. Pero sí goza de otra cualidad: Es fa-mo-sa. La siguen miles en Twitter e Instagram, y eso es justamente lo que vio el Comité Olímpico de Brasil que la convocó, aunque el resto arda más que la propia antorcha. ‘A mí se me invita por mi cercanía a los jóvenes, por la cercanía que tengo a través de las redes sociales, para conectar con ellos, para transmitirles lo que son los valores olímpicos: la unión y la integración’, puso el pecho la pobre Calu. ¡Tomá pa’ vos! ‘Las críticas opacaron la emoción que yo sentí’. ‘Lo viví desde un lado tan sano y tan del respeto que me cuesta creer que se vio de un lado tan negativo’. ‘Se me juzga de una manera muy superficial y desde el ataque’, se descargó con su sonrisa Odol desencajada la ex de Polito Pieres, cuya performance le valió la medalla de oro ¡a la más criticada! ‘(La antorcha) es un símbolo de que todos somos capaces, que todos podemos’, dio su estocada. ¡Sí se puede! ¡Sí se puede! ¿Sí se puede?
