La propagación internacional de 17 enfermedades tropicales, desatendidas por estar confinadas a áreas geográficas muy específicas, ha dado lugar a un llamado de atención por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a fin de combatirlas ampliando la inversión en los países afectados, varios en América latina.
Para el organismo de las Naciones Unidas, la presencia de los mosquitos vectores del dengue y del chikunguña en zonas cada vez más amplias, se debe al cambio climático y a su impacto en el medio ambiente, al proceso de urbanización descontrolado, así como al mayor movimiento internacional de personas y bienes. En estas circunstancias, las enfermedades invaden países desarrollados, no se trata focos de pobreza sino que se extienden como epidemias afectando a cualquier nivel social. Además, el periodo entre brotes se ha reducido por lo que aumentó la incidencia de estas enfermedades.
De todos los males, el mayor riesgo observado es la enfermedad de chikunguña, originaria de Tanzania y para la que no hay tratamiento, ya que avanza más rápido que las investigaciones para desarrollar medicamentos y vacunas. El año pasado llegó a infectar a casi un millón de personas y, al igual que el dengue, se localizaron graves brotes en el Caribe. La República Dominicana y El Salvador, además de Haití, Martinica, Guadalupe, Colombia y Puerto Rico, son los países más afectados.
Con respecto al Mal de Chagas, que la Argentina mantiene controlado mediante frecuentes y amplios operativos que incluyen tanto el aspecto sanitario como las mejores condiciones de vida -en particular vivienda digna- de los sectores sociales más desprotegidos, se observa una "internacionalización” inquietante. Quedó atrás la transmisión local en zonas de extrema pobreza y ahora se están detectando contagios en Europa y Estados Unidos a través de transfusiones sanguíneas y por trasplantes.
La OMS ha descubierto también otras enfermedades en lugares donde nunca se habían visto, por ejemplo la "esquintosomiasis”, una infección que se adquiere al entrar en contacto con aguas infestadas por larvas. Esta enfermedad nunca viajó porque estuvo confinada a lugares pobres donde la gente no tiene agua potable, pero está en Francia. Fue descubierta hace tres años en un área de vacaciones, a la que llegó a través de turistas que habían viajado previamente a África.
La globalización y el cambio climático, están acosando a la ciencia médica con un deterioro sanitario impensado.
