Héctor Del Giúdice, el médico psiquiatra que analizó a Pedro Oris (36) y a la docente Alejandra Ríos (39) complicó ayer seriamente a ambos acusados de intentar matar y lesionar a la pequeña Camila (hija de la mujer) con su informe sobre la personalidad que les realizó: ‘Son psicópatas sádicos’, dijo. Luego explicó que el psicópata tiene un trastorno de conducta (no una enfermedad) que lo lleva a tratar a otros como objetos, a no tener culpa ni remordimiento, a carecer de afectos, a que sólo le importe él. Y que el sádico es alguien que disfruta haciendo sufrir. Fue sobre este último aspecto donde se mostró sorprendido: ‘Es poco común que una mujer tenga rasgos sádicos. La señora Ríos es sádica, a ella le parece muy normal un castigo, nada raro. El sádico despoja al otro de humanidad para permitirse la maldad. Y acá hubo odio de ella hacia Camila, quizá odio hacia el padre (de la nena) y lo trasladó a su hija, pero me llamó mucho la atención, porque es antinatural que una madre no proteja a su hija’, dijo el profesional.
Según Del Giúdice, la docente ‘contuvo’ su sadismo mientras estuvo en pareja con el padre de Camila, pero cuando se fue a vivir con Oris, en 2013, ‘dio rienda suelta’ a sus impulsos agresivos, porque Oris presenta los mismos rasgos de personalidad.
‘Acá fueron copartícipes (de las agresiones a Camila), sin ninguna limitación de ninguno de las dos’, precisó.
Uno de esos ataques fue el que llevó a Camila a quedar al borde de la muerte el 25 de octubre de 2013, en Santa Lucía.
Y aunque la fiscalía, en base a las pruebas, sostiene que tanto la mamá de la nena como su expareja, Oris, fueron los autores de ese ataque, ayer Alejandra Ríos pidió ampliar su declaración para volver a culpar a su ex.
Entre sollozos, reiteró lo que había dicho en la investigación: que Oris la insultaba, la amenazaba con armas, que le pateaba la cabeza, que la asfixiaba hasta desmayarla y la obligaba a practicar sexo. Que no le permitía contacto con su hija (‘ni vestirla’, apuntó) y a ella le daba un celular sin crédito y le manejaba el dinero de su sueldo. Que no lo denunció porque le tenía mucho miedo. Que lo de la caída del caballo como causa de la lesión fue invento de Oris. Y que en el lugar de internación de Camila no la dejaba llorar.
Sobre el día del violento ataque dijo que la nena se levantó de dormir la siesta, le dijo a Oris que iba al baño a lavarse la cara para que fueran a ver los animales. Que enseguida la sintió quejarse y vio a Oris traerla en brazos, mojada e inconciente. Su relato se contradice con el de varios testigos.
Ayer, los jueces de la Sala I de la Cámara Penal también escucharon a una ginecóloga, a una casera de Oris que aseguró haber mentido sobre el accidente del caballo por sugerencia de Ríos. Y a tres profesionales del municipio de Santa Lucía donde el papá de Camila fue por ayuda.
