Parecía que la luz empezaba a asomar en el horizonte de River. Porque había ganado después de 10 fechas como visitante, porque venía de hacer un gran superclásico y… porque lo mejor estaba por venir. Pero claro, nada dura para siempre y la magia se rompió por el lado de uno de sus ídolos: Ariel Arnaldo Ortega. En medio de la madrugada de ayer, Ariel Ortega se fue de la concentración de River y le solicitó al entrenador, Leonardo Astrada, que no lo tenga en cuenta para el partido de hoy con Lanús. Sumergido aparentemente en un estado depresivo, el jujeño hasta podría dejar de jugar al fútbol profesional, según versiones que circularon con intensidad por los pasillos del Monumental.
Astrada,junto a Hernán Díaz y Almeyda, intentó sin suerte convencer a Ortega para que revea su decisión, pero no hubo caso. Luego, el DT reunió a todo el plantel y le comunicó la noticia. Esta situación vuelve a poner en foco la incertidumbre que existe sobre el futuro de la carrera del Burrito. Hoy, ante Lanús, Mauro Díaz o Mauro Rosales será el reemplazante del jujeño.
Allegados a Orteguita comentaron que está "triste, mal anímicamente y sin ganas de jugar al fútbol" de manera profesional. Los vaivenes de los últimos años en la carrera de Ortega fueron una constante, pero cuando parecía que había encontrado la felicidad, otra vez es noticia por cuestiones que pasan fuera de la cancha. Cuando comenzó a trascender la noticia enseguida se especuló con otra recaída de Ortega y su problema con el alcohol.
Sin embargo, desde River y allegados a Ortega comentaron que el jugador no se sintió bien en los últimos partidos, no pudo mostrar su nivel y eso sería determinante.
Las idas y vueltas de Ariel Ortega entraron ya en una recta sin final. En el ciclo del Cholo Simeone -con título incluido- terminó en una desprolija salida con destino a Independiente Rivadavia de Mendoza para jugar la B Nacional. Pasó por la Lepra sin mucho ruido para terminar desvinculándose antes y regresar a River como bandera salvadora para el ya cuestionado presidente Aguilar.
A lo largo de su carrera, Orteguita protagonizó varios escándalos. En Italia, cuando jugaba para Sampdoria y perseguido por su cruz que es el alcohol vivió un altercado en un bar genovés y terminó afuera del club. En España, con Rainieri de técnico en el Valencia también la pasó mal. Se fue a Turquía pero luego decidió no volver y terminó liberado por una aparición milagrosa de Newell’s en el medio para destrabar ante la FIFA el problema. Ortega es así. Nada lo podrá cambiar y menos a esta altura en la que el ocaso está cerca. Dicen que lo golpeó mal el penal errado ante Boca pero la historia de fondo tiene otras raíces.
