Javier Filardi se elevó y llevó el alma a su mano izquierda para pegarle a la pelota que no superó el doble bloqueo pero como el pique fue en territorio rival, UPCN consumaba la hazaña de ganar 16-14 en el quinto set a Paykan Tehran, en un partido que fue perdiendo por 2-0 y por eso el equipo sanjuanino se convirtió en el octavo club de todo el planeta en ganar más de una medalla en el Mundial de Clubes de Vóleibol masculino.
Cuando picó la pelota y el árbitro peruano extendió su brazo derecho fue el final de un infartante partido que se convirtió en un dique de emociones para que en ese momento se desatara todo el desahogo. El capitán Filardi repitió el festejo que hizo en el Cantoni cuando el equipo logró el Pentacampeonato de la Liga, apretando los puños arrodillándose y largar un grito de euforia a la tribuna. El primero en abalanzarsele encima fue Todor Aleksiev y empezó la montaña de todo el plantel abrazado en el mismo lugar para que se transforme en un remolino de sensaciones que llevó a las lágrimas a más de uno y a los abrazos y saltos que se multiplicaron en el campo de juego.
Al igual que el año pasado, cuando venció por 3-2 a Sada Cruzeiro en el partido por el tercer puesto, UPCN sigue rompiendo sus propios récords, que son absolutos para el vóleibol argentino y subió otro escalón en su prestigio internacional. Porque ya era el único club argentino en el grupo de los 18 del mundo que habían ganado al menos una medalla en este campeonato y ahora pasó a ser el octavo en tener más de una (ver infografía).
Se sumaron a los festejos los dirigentes y familiares de UPCN y se frotaban los ojos de la emoción el utilero Juan González y el masajista Teté Navarro, como si fuese la primera vez que vivían semejante momento, cuando ellos ya estuvieron en la 5 Ligas, los dos Sudamericanos, el anterior bronce en mundiales y otras conquistas del club. Todo eso fue en 5 años. Igual, en el podio festejaron otra vez como si fuera la primera. La leyenda continúa.
