En momentos que se atraviesa una crisis educativa, reflejada en una sociedad con graves problemas de seguridad o vinculados a la realización de los jóvenes, merece poner especial atención en la forma de impartir educación, aprovechando todas las variantes existentes. Además de la educación formal, impartida en escuelas y colegios, con recursos pedagógicos que garantizan, en cierta forma, los resultados, no se debe desaprovechar lo que ofrece la educación no formal o informal, ante la gran influencia que tienen, entre los adolescentes y los jóvenes, los factores externos que inciden en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Es importante tener en cuenta que la educación no es solo uno de los modos instrumentales de la cultura que permite al individuo desarrollarse en el proceso de la socialización, sino también es considerada como un proceso vital, complejo, dinámico y unitario que debe descubrir, desarrollar y cultivar las cualidades del educando y formar integralmente su personalidad para que se base a si mismo y sirva a su familia, a la nación, y si fuera necesario a la humanidad.
En este sentido la educación no formal es un proceso de aprendizaje continuo y espontáneo que se realiza fuera del marco de la educación formal, como hecho social no determinado, de manera intencional. El sistema la reconoce y la utiliza como parte de sus aprendizajes. Es una dimensión de la educación que duplica el campo de acción de cada una de las otras dimensiones educativas.
Los aprendizajes están determinados por situaciones cotidianas del contacto social, en su mayoría no son organizados o administrados por una estrategia educativa determinada, son experiencias que se dan en ámbitos más relajados que los escolarizados. La familia es el principal grupo social en el que se desarrolla este tipo de aprendizaje, que con sus respectivos contactos sociales facilitan la personalización de los individuos. También está el club deportivo, la asociación cultural, el grupo de amistades con el que se vive la sociabilidad, entre otros; y, en definitiva, los medios masivos de comunicación. Internet, la televisión, la radio, los libros, el diario, las revistas, la telefonía móvil, son algunos de los ejemplos de la realidad tecnológica que dinamizan este tipo de educación.
Aprovechar cada uno de estos recursos para optimizar el proceso educativo general, debería ser prioritario en la Argentina de hoy, donde en materia educativa nada puede ser dejado de lado si queremos recuperar la excelencia.
