El gobernante Partido Democrático (PD) de Japón sufrió ayer una dura derrota en las urnas al perder la mayoría en el Senado, en unas elecciones ganadas por su gran rival. Los comicios para renovar la mitad de la Cámara Alta, 121 escaños, dieron el mayor número de senadores al opositor Partido Liberal Demócrata (PLD), que gobernó Japón durante más de medio siglo hasta que el PD lo sacó del poder con una histórica victoria en las elecciones de agosto del año pasado.
La cita electoral de ayer estaba considerada como un barómetro del respaldo al primer ministro, Naoto Kan, que asumió el poder el pasado 8 de junio tras la abrupta dimisión de su antecesor, Yukio Hatoyama. Tras reconocer su derrota, el primer ministro descartó su dimisión pese al mal resultado de las recientes elecciones.
Kan, de 63 años, asumió el poder el 8 de junio con una popularidad que superaba el 60 por ciento, pero en sólo tres semanas el respaldo había mermado hasta menos del 50 por ciento y la derrota de ayer ha evidenciado una caída aún mayor.
El primer ministro reconoció su responsabilidad en los malos resultados y los achacó a que la población "no ha entendido" sus planes de reforma financiera, que incluyen un controvertido aumento del impuesto sobre el consumo del 5 al 10 por ciento, asunto nada popular en estos tiempos de crisis.
Kan quiere aumentar el impuesto sobre el consumo -todavía bajo en comparación con los indicadores europeos- con el fin de atajar la elevadísima deuda pública de Japón, que duplica su Producto Bruto Interno (PBI) y es la mayor del mundo industrializado.
Su antecesor Hatoyama había renunciado por la caída en picada de su popularidad, tras incumplir su promesa electoral de sacar una base militar de EEUU de Okinawa (sur de Japón).
A la espera de que el Ministerio del Interior dé a conocer hoy los resultados oficiales, el cómputo de los votos realizado por la televisión pública NHK indicaba que el PD no ha alcanzado siquiera los 50 escaños.
Hasta ahora la formación gobernante contaba con 54 senadores que, sumados a los dos de su aliado el Nuevo Partido del Pueblo (NPP), le daban la mayoría; ahora, a la debacle electoral del PD hay que sumar que el NPP no ha logrado revalidar sus dos escaños. Estos recientes resultados permiten a Kan y al PD seguir gobernando en Japón, ya que la Cámara de Representantes prevalece sobre la Alta y es decisiva en los asuntos primordiales, como la elección del primer ministro o la aprobación del presupuesto.
Supuestamente debilitado, el PLD queda con un mayor número de senadores que una fuerza política gobernante teóricamente pujante, pero que en su corta estancia en el poder ha mostrado los mismos vicios que su rival, amén de inexperiencia, indecisión y poca capacidad de comunicación.
Ello ha incrementado el escepticismo del electorado japonés con una clase política que ha hecho desfilar a cinco jefes de Gobierno en apenas cuatro años, desde septiembre de 2006.
