Desde que la Dirección de Control y Reconocimientos Médicos, la ex Junta Médica, implementó un nuevo sistema de registros estadísticos de las licencias por enfermedad que solicitan los empleados públicos, en el 2011, el sector de los docentes lidera el ránking en la administración pública. Por ejemplo, en junio del 2011, de cada 100 maestros había 22 con partes médicos, al igual que en septiembre de ese mismo año. La cifra se volvió a repetir en mayo del año pasado, con 22 docentes enfermos cada 100 agentes, y en el primer trimestre de este año el pico tuvo lugar en marzo, con 13 solicitudes cada 100 trabajadores.
La cifra es muy alta, según reconoció el director del área, Miguel Díaz Garay, porque otras áreas, como la del resto de la administración pública, sin contar los hospitales y las zonas sanitarias, el promedio de pedidos de licencia ronda entre 3 y 5 cada 100 trabajadores. Pero el funcionario reconoció que el fenómeno está en baja porque han ajustado los controles y aumentado las visitas domiciliarias para constatar que el trabajador efectivamente se encuentra enfermo (ver aparte).
Entre las razones esgrimidas para realizar los pedidos se cuentan cuestiones de embarazo y maternidad, disfonías, problemas cervicales y psiquiátricos y el cuidado de enfermos, entre las principales.
De los casi 33.000 empleados públicos que hay en la provincia, sin contar a los municipales, el sector de los docentes es el más numeroso porque tiene unos 15.000 agentes, que representan casi un 45 por ciento de los estatales. Y, en promedio, los maestros son los que mayor cantidad de partes médicos solicitan, coincidiendo los pedidos con el inicio de las clases, en marzo, y después para el período de receso invernal, en julio.
El tema de las licencias siempre ha sido polémico y ha generado numerosos roces, sobre todo con el gremio docente UDAP, debido a las mayores restricciones impuestas. Incluso ahora, el director Díaz Garay dijo que han incrementado las visitas domiciliarias para constatar que el agente está realmente enfermo, con alrededor de 10 controles diarios sólo en las mañanas.
El trámite para solicitar la llamada carta médica comienza cuando el agente concurre a su médico de cabecera, quien le otorga un certificado con la dolencia que padece. Luego, si se trata de un docente, pide la carta en la misma Dirección, que funciona en la esquina de Central y Catamarca, en el edificio del ex Agro. Si es otro trabajador público, la carta la pide en su misma repartición. Si el trabajador se puede movilizar, concurre a la repartición, en caso contrario puede asistir un familiar, y por turno los médicos de la Dirección, de acuerdo al tipo de dolencia, evalúan la situación e incluso pueden solicitar estudios adicionales. Si el empleado incluso no está en condiciones de continuar puede llegar a intervenir una junta médica de Anses, que determina la incapacidad.
Para asegurarse de que el agente está efectivamente enfermo realizan controles domiciliarios. Y si se detecta que el trabajador no está, se le procede a levantar el parte. Luego deberá reincorporarse a su empleo, porque en caso contrario se le descontarán las inasistencias, o podrá solicitar una nueva carta médica.
