Estudiantes, en el sexto minuto adicionado, logró un agónico y heroico empate 1-1 ante Gimnasia y Esgrima, en el clásico platense de la octava fecha del Clausura. Juan Cuevas, la figura del partido, puso en ventaja al Lobo a los 26 minutos del segundo tiempo, mientras que Cristian Sánchez Prette, a los 51′ de la misma etapa, anotó el épico y festejado empate para el León.
Ambos equipos terminaron con diez hombres ya que Leandro Benítez y Diego Villar fueron expulsados en el final del partido por agresión mutua.
Gimnasia estuvo a minutos de darse tres gustos: conseguir su primer victoria en un clásico jugado en el estadio Unico, ganarle a Estudiantes luego de cuatro años y dejarlo último en la tabla de posiciones.
Sin embargo, la falsa picardía futbolera de esconder las pelotas para hacer correr el reloj le jugó en contra. El árbitro Gustavo Bassi, correctamente, adicionó dos minutos más a los cuatro que ya había dado y el castigo divino cayó sobre Gimnasia.
En un partido con todos los condimentos de un clásico entre vecinos donde no sólo están en juego tres puntos: pierna fuerte, ganas, entrega, intensidad y vértigo fue la constante, en un marco sensacional de público que colmó el estadio Ciudad de La Plata.
El inicio fue prometedor, con Gimnasia como protagonista. Franco Niell desbordó y habilitó a Roberto Sosa, cuyo cabezazo obligó a Mariano Andújar a volar para sacar la pelota. Pero solo fue un espejismo, ya que el juego cayó en un pozo y se hizo chato y anodino.
En la segunda parte, Estudiantes comenzó manejando la pelota, el terreno y merodeando el área local, pero sin exigir al Gato Sessa.
Gimnasia equilibró el desarrollo gracias al oportunismo del técnico Madelón, que mando a la cancha a Juan Cuevas e Ignacio Piatti, quienes a los 24′ se combinaron para que Andujar se luciera al despejar un peligroso cabezazo del primero.
Dos minutos después llegó el gol. Marcelo Cardozo envió un buen centro desde la izquierda tras superar la marca de Angeleri y Cuevas de volea clavó la pelota en el ángulo para desatar el festejo de los triperos.
Con el clima en máxima ebullición luego de algunos roces y encontronazos entre los jugadores que derivó en dos rojas, Estudiantes, que había amontonado delanteros e iba ciego y desesperado, consiguió el desahogo.
Un centro y un rebote en la cabeza de Cardozo y Sánchez Prette apareció solo por la izquierda para marcar el gol, que tuvo un toque más dramático por la estirada del propio Cardozo que no pudo despejar la pelota sobre la línea.
