Las llamadas "travesías" constituyeron en el pasado un paisaje inhóspito, desértico, extensos llanos de arena, con vegetación xerófila, sin agua y con altas temperaturas estivales. En realidad las travesías son comunes en la región de Cuyo. En el pasado era toda una aventura atravesarlas, a tal punto que hay documentos que avalan tal juicio, expresando que algunos viajeros o caminantes, temían perecer durante el derrotero, por lo que precavidamente, testaban, antes de adentrarse en ellas. El peligro no sólo lo representaba la hostilidad de este paisaje, sino también el temor a los asaltos y la de encontrarse con huestes un tanto díscolas propias del Siglo XIX. Domingo F. Sarmiento, en su obra "Facundo+ refiere a estos desiertos, describiéndolos con su espléndida pluma de esta manera: "Media entre las ciudades de San Luis y San Juan un dilatado desierto, que, por su falta completa de agua, recibe el nombre de travesía. El aspecto de aquellas soledades es, por lo general, triste y desamparado, y el viajero que viene del Oriente no pasa la última represa o aljibe de campo sin proveer sus chifles, de suficiente cantidad de agua". Este veraz relato lo hace como preludio, para introducirnos en aquel episodio mítico, cuando Juan Facundo Quiroga se tuvo que enfrentar a un feroz felino que lo perseguía.

El Mayor Juan Moscarda, autor de la conocida guía geográfica, publicada en 1902, en una suerte de clasificación, nombra a 4 travesías dominantes. La primera es la de Tocota, que parte desde Mineral de Castaño, hasta el arroyo de Tocota. La segunda es la travesía de Matagusanos, que comienza saliendo de tierra albardonera, hasta Tucunuco, en Jáchal. Esta zona, en parte la recorrió el comandante Juan Cabot con sus tropas, en 1817. Luego nombra la del Zanjón, que la sitúa en el Valle de Tulum, al Norte. Por último menciona la travesía "del Bermejo o Ampacama, situada al Oriente del Cerro Pie de Palo hasta las Sierras de Guayaguás…+.

Una interpretación, a manera de conclusión, es la que la que nos brinda la ciencia antropológica. El hombre, para superar la dureza del entorno geográfico, lo hace simbólicamente. En San Juan, el mito de la Difunta Correa, nació en la travesía. A través del líquido materno-la leche, se produce el triunfo de la vida, en un hábitat duro, falto de agua.