Nunca en su vida debe haber recibido tanto afecto traducido en palmadas y abrazos como los que recibió cuando caían las primeras sombras de la noche en la Avenida de Circunvalación. Jorge Pí, sonrió más que nunca y aún siendo el nuevo monarca argentino de ruta, no perdió su humildad.

-¿Cuándo te sentiste campeón?

-Recién cuando crucé la raya. Antes tenía en mente que debía poner todo y llegar.

-¿Este triunfo puede compararse con algunos anteriores?

-Creo que no, éste es especial por lo que significa para mí y para toda la provincia.

-¿En quién pensabas cuando transitabas la última vuelta?

-En Carla (su esposa), Priscilla (su hija), en mis padres y hermanos, en mi familia, porque si no hubiese sido por ella yo no podría estar festejando ahora. Este es el fruto de mucho trabajo.

-¿Sirvió todo el entrenamiento hecho para la Pista?

-Sí, todo sumó. Creo que desde que estoy con el Pollo Fernández, el Polilla Ramos y Pablito Nale, empecé a cambiar en la preparación física. Y también sumó el incondicional apoyo de Juan José Chica, que me dio una mano para que me pueda dedicar a esto y hoy puedo responder a su confianza con este título.