Buenos Aires, 10 de mayo.- El miedo a que la "ciudad eterna" desaparezca repentinamente por un terremoto apocalíptico sembró el terror en la capital italiana. El tema se encuentra en boca de la mayoría de sus habitantes tras la profecía elaborada por Raffaele Bendandi, fallecido a los 86 años en 1979 y basada en sus propias teorías sobre la posición de los planetas.

Hace un tiempo que en Internet se debaten sus pronósticos, ya que en 1923 predijo con pocos días de error un terremoto, lo que provocó que sus teorías fueran estudiadas en ese entonces por investigadores. El miedo se expandió a tal punto que el barrio chino se vació y se calcula que un 20% de los habitantes no asistirán a su trabajo.

En tal sentido, la Protección Civil no deja de recibir llamados telefónicos de gente temerosa que desea recibir información al respecto. Además, la Alcaldía de la capital creó un número verde para tranquilizar a la población. Incluso, el decano de la facultad de Ciencias de la Universidad de Roma La Sapienza organizó, para el miércoles 11 de mayo, un seminario sobre el tema: "Esperando el sismo, conocer el sismo, entender sus efectos para defenderse".

La asociación de agricultores Coldiretti informó que se registró un aumento poco común en el número de reservas de habitaciones en haciendas campestres turísticas de los pueblos aledaños a Roma. Inclusive, varios comercios colgaron el cartel de cerrado por inventario o por razones de salud o familiares.

"Aseguro con completa seguridad que en los documentos de Bendandi no se encuentra referencia alguna a un terremoto en Roma el 11 de mayo de 2011", anunció la presidente de la Fundación Bendandi.

"Si no nos morimos, al menos nos divertimos", comentó en dialecto romano el dueño de una de las agencias de apuestas que por estos días son muy visitadas para tentar la suerte jugando al Superenalotto con los números claves del sismo.

El recuerdo del terremoto en Aquila, a 100 kilómetros de la capital, el 6 de abril de 2009, que causó 308 muertos, sigue latente en Roma, donde se sintieron algunas réplicas.