No debe sorprender a los sanjuaninos las alteraciones meteorológicas que han desplazado a los tradicionales y bien marcados ciclos anuales de temporada que posibilitaron el desarrollo de cultivos como la vid, gracias a las bondades climáticas, para citar un ejemplo bien conocido. El cambio climático, que ha modificado drásticamente los patrones ambientales en diferentes partes del planeta, está presente entre nosotros.

Tras las prolongadas sequías, las heladas tardías diezmaron las cosechas el año pasado y en los últimos meses la provincia fue castigada por temperaturas superiores a los 40 grados centígrados -las más altas del país- y luego lluvias ininterrumpidas durante cuatro días en medio de una desconocida amplitud térmica para esta época del año. Este contexto de inclemencias profundas ha dejado numerosas pérdidas en derrumbes de viviendas precarias y ha resentido la red vial, además de los citados perjuicios al aparato productivo.

Si bien el Departamento de Hidráulica ha informado el lado positivo de las lluvias, al elevar las cotas de las presas sobre el río de San Juan, lo que implica disponer de las reservas para el riego y generación eléctrica que no se tendrían con los bajos caudales, y que Valle Fértil y otros departamentos alejados pudieran recuperar el ganado moribundo por la sed y la falta de pasturas, el balance se inclina hacia resultados negativos.

El déficit habitacional, como el mayor impacto social de las lluvias por construcciones inapropiadas, junto a la gravedad de las crecientes que han dañado las principales rutas troncales y el deterioro de calles urbanas no sólo en nuestra ciudad sino en la mayoría de las áreas urbanizadas, obliga a replantear la obra pública provincial y municipal. Es que prácticamente los daños se potenciaron por las obstrucciones o falta de cunetas y desagües, céntricos o en zonas vulnerables como los tramos de la ruta 41 arrasados por la correntada o la tragedia del río Las Tumanas, por ausencia de un puente reclamado en décadas.

Un análisis técnico de los organismos responsables de diferentes jurisdicciones, incluyendo las áreas de asistencia a la comunidad en situaciones de emergencia, debe elaborar un diagnóstico y sobre esa base proyectar obras y servicios para estar prevenidos para inclemencias que serán cada vez más contundentes.