– ¿Qué opina del proyecto que permite el matrimonio gay?

– Nosotros, como Iglesia, defendemos la institución del matrimonio. Esto no quiere decir que no tenemos respeto por las personas que están en esa situación. Pero creemos que es una institución para un hombre y una mujer. Nosotros entendemos que podría ser una unión civil o de otro tipo, pero no un matrimonio.

– ¿Está de acuerdo con que los habiliten a adoptar?

– Entiendo que no sería adecuado. Creemos que un chico para que se desarrolle sanamente debe estar en la familia formada por un hombre y una mujer, en la cual la mujer tiene las cualidades femeninas y el hombre las masculinas.

– ¿La Iglesia perdió credibilidad al ocultar los casos de pedofilia protagonizados por sacerdotes?

– Esto es muy doloroso para la Iglesia, sin ninguna duda no debería ocultar ninguna de estas cosas. Creo que tenemos un Papa muy valiente que está ayudando a que todo esto salga a la luz y creo que, aunque es doloroso, son los pasos que hay que hacer en la Iglesia y lo está haciendo muy bien.

– ¿Hay voluntad en la dirigencia política para escuchar lo que hacen en el Foro de Habitantes?

– Es una inquietud que nos surgió desde el primer momento. Antes de empezar a trabajar en el Foro, visitamos a los tres Poderes y contamos lo que íbamos a hacer. Nos reunimos con distintos grupos políticos y tenemos un diálogo permanente con ministros del gobierno y referentes de la oposición.

– ¿Contrasta esa apertura con el rechazo oficial a los números del informe de pobreza que elaboró el Foro?

– Yo diría que el tema de los números no es lo más importante. Lo que importa es que atrás de cada número hay personas y atrás de las personas hay situaciones de marginación y exclusión. Nosotros estamos pensando más allá de este gobierno, en una política de Estado, tenemos que lograr acuerdos entre los distintos sectores del país.

– ¿Qué tres ejes debería seguir el Estado para combatir la pobreza?

– En la Argentina, como en cualquier país, debe haber crecimiento económico. Pero no cualquier crecimiento, debe generar trabajo y fundamentalmente trabajo para los sectores más marginados. Segundo, para combatir y bajar la pobreza no debe haber inflación. La inflación es mala para todos, pero destruye mucho más a los más pobres. Pero aunque haya crecimiento económico y no haya pobreza, hay un grupo duro de pobreza que se mantiene igual. Ahí tiene que haber una mirada distinta. Hay crecimiento, no hay inflación y hay trabajo, pero hay gente que no tiene capacidad para acceder al trabajo. Para ellos hace falta una vivienda digna, educación y el otro gran tema es abordar el problema de la drogadicción.

– ¿Hoy hay inflación o reacomodamiento de precios?

– Yo no quiero entrar en polémica. Lo que es claro es que al alto porcentaje de gente que trabaja en negro o en la vía informal en Argentina, que no tiene posibilidad de tener alguien que defienda el ajuste de sus salarios, es la que más sufre con la inflación. Que hay aumentos de precios es claro, podríamos llegar a discutir la magnitud. Es claro que con la inflación se perjudica a los más pobres de manera significativa y aumenta la pobreza.

– ¿Qué opina de los que sostienen que con la asignación universal se promueve que exista gente que no quiera trabajar?

– Me parece que el que dice eso está lejos está de entender el tema. Con la asignación por hijo, nadie va a solucionar su situación de vida. Es una asignación mínima a la que tiene derecho también los que trabajan en negro.

– Usted estuvo diez años al frente de Cáritas y más allá de las campañas que hizo, ¿los argentinos somos solidarios en la vida cotidiana?

– Creo que somos muy solidarios, pero los más solidarios son los más pobres. Porque si no, no se explica tanta gente sin trabajo, tanta gente marginada sigue viviendo. Sigue viviendo por el apoyo de la familia, de los hermanos. Somos muy solidarios a nivel popular, cuesta que esta solidaridad llegue a la generosidad de los distintos sectores.