El desafío era grande. La propuesta de sus amigos Adrián Vila y Aldo Rodríguez no daba lugar para un no. Además, ese sueño inconcluso de que su hijo Felipe (4) lo viera atajando y en plena competencia, terminaron de inclinar la balanza para un regreso impensado en otro momento de su vida. Pero el fútbol es vida para Omar Flores y el Oso, se decidió. Acordó con Unión San Damián y después de 12 años de estar alejado de la competencia, entrenó con sus nuevos compañeros e inició una nueva etapa de su extensa carrera. Es que debutó a los 17 años en Argentino de Mendoza y luego pasó por Alianza, San Martín de Mendoza, Everto de Chile, Atlético Unión, Desamparados, Cartagena de Colombia, Excursionistas y San Telmo. Pasaron varios clubes y nunca se extinguió esa pasión. Y hoy, Omar la explica: ‘Estoy en un gran momento de mi vida y se que en esta segunda mitad de mi existencia, me estaba debiendo esto. Es un gusto, un desafío y una promesa. Un gusto porque el fútbol es un placer para mí, un desafío porque no es fácil volver y atajar a los 45 años y una promesa cumplida a mi hijo Felipe para que pudiera verme jugar algún día’.
