Pasó otro día de la Vuelta y, amenaza latente de lluvia permanente, con el agregado del viento que sopló toda la tarde complicándole la vida a los ciclistas, la quinta fue otra jornada feliz para el equipo del Sindicato Empleados Públicos. La etapa fue para Darío Díaz y en la general no hubo modificación alguna, por lo que su capitán, Laureano Rosas, acaricia su tercera victoria, consecutiva, en la Vuelta Ciclista a San Juan.
El “Cata” Díaz apeló a su característica velocidad para rematar una tarea notable del equipo del SEP. Los “Bichos verdes” con el apoyo de los municipales chimberos controlaron durante toda la tarde la cabeza de la carrera. Su escalera se movió con sincronizada habilidad y notable ritmo para abortar los ataques rivales antes que tomaran cuerpo.
Fue así, que los intentos de los rivales, ergo, “piqueteros”, municipales pocitanos y Juan Pablo Dotti (C. Style-S. Plásticos) no alcanzaron a tener entidad propia. La multitud que asistió a ver lo que fue una “mini” vuelta por Pocito, tuvo el privilegio de observar la impecable tarea del equipo del malla líder.
Aun cuando la tarde estuvo fresca y se pensaba que este detalle podría favorecer al espectáculo, el viento persistente atentó contra las aspiraciones de los conjuntos que intentaban desbancar a Laureano Rosas. Los grupos pequeños, de tres a seis ciclistas, que trataron de abrir brechas, eran castigados, de costado y de frente por la brisa, que por momentos se tornó implacable.
Un viejo refrán reza que “para ejemplo basta un botón”. La primera escaramuza la provocaron Franco López (Agrupación Virgen de Fátima) y el español Mario Pazduque (Team Vivo-Paraguay) quienes viajaron solos desde calle Costa Canal hasta ser neutralizados en el ingreso a Calle 11. Esa fue la más larga. El resto no tuvo más que un par de kilómetros de vida.
Aún siendo tan asfixiante el dominio de los “Bichos verdes”, corredores de la estirpe de Dotti y Roberto Richeze buscaron provocar una fisura en la tarea de los compañeros de Rosas. Objetivo que no pudieron concretar porque apenas se sacaban algunos metros de ventaja, saltaban como pirañas los hombres del SEP para neutralizarlos.
Estas situaciones se sucedieron durante los 162 kilómetros que tuvo la etapa, por lo que los únicos momentos vibrantes quedaron supeditados a los sprint intermedios.
Al final se llegó con 90 hombres de cabeza y, a la hora del embalaje masivo, la lucidez de Rosas escribió otra página. No embaló, evitó cualquier roce. Díaz tomó la posta y le dio otro día feliz al SEP-San Juan.
