San Juan, 13 de abril.- En mayo próximo, se implementará un sistema que permitirá asegurar el vínculo entre los bebés y sus mamás, con el fin de evitar robos o intercambios de recién nacidos. Lo que se hará será usar un certificado médico de nacimiento que tendrá las mismas características de inviolabilidad que los billetes y será llenado tras el corte del cordón umbilical, en la sala de parto, con la huella plantal de la criatura y dígito pulgar de la mamá. El sistema será implementado y controlado por el Registro Civil.
Según explicó Laura Romarión, titular del Registro Civil, hasta el momento no había ningún documento en el que convivieran las huellas de la madre y su bebé para asegurar su vínculo. Además de contar con estas huellas, el certificado tendrá hologramas del papel moneda, estará impreso con tinta y en papel especial y será prenumerado, para evitar falsificaciones.
“El objetivo principal es asegurar la preservación del binomio madre e hijo. Nosotros entregaremos los certificados a todas las instituciones públicas y privadas en las que se atienda nacimientos”, explicó Romarión. E indicó que el certificado deberá ser completado en la sala de parto. Una vez que la mamá sea dada de alta, los padres deberán pedirlo y presentarlo en el Registro Civil, cuando vayan a asentar a su bebé.
Para la puesta en marcha del sistema, que comenzará a funcionar el primer día hábil de mayo, mañana se ofrecerá una capacitación a los médicos. San Juan será una de las primeras provincias que pone en práctica el uso de este certificado contemplado en la Ley Nacional Nº 26.413 , vigente desde 2008.
Un antecedente
En septiembre de 2013, Lorena Gerbeno fue mamá en el Sanatorio Argentino. Tras ser dada alta, por diversos indicios, empezó a sospechar que la beba que estaba junto ella no era su hija verdadera. Incluso, se cruzó con otra mamá que había parido el mismo día y al ver a su beba supo que en realidad esa era la criatura que había llevado en su vientre. La mujer hizo un ADN privado y confirmó sus sospechas. Luego, realizló una denuncia y, tras realizarse nuevos exámenes, se determinó que la bebas habían sido cambiadas y que debía volver cada una con su respectiva madre. En ese momento, desde el sanatorio aseguraron que desconocían cómo se había producido el error e iniciaron investigaciones internas.
