Vaticano.- En una entrevista realizada por un sintecho para una revista callejera de Holanda, el papa Francisco advirtió que no se puede hablar de pobreza y luego llevar "una vida de faraón", tras las revelaciones sobre el despilfarro de algunos cardenales en el escándalo conocido como Vatileaks.
En la entrevista para la revista holandesa Straatnieuws, realizada el 27 de octubre por Marc, de 51 años, que vende la revista en la ciudad de Utrecht, y en la que participaron también el editor de la revista, Frank Dries, y los periodistas Stijn Pantanos y Jan-Willen Astucia, el Papa habló de "dos tentaciones de la Iglesia".
"La Iglesia debe hablar con la verdad y también con el testimonio: el testimonio de la pobreza. Si un creyente habla de la pobreza o de los sintecho y lleva una vida de faraón… esto no se puede hacer. Esta es la primera tentación", dijo el Papa, según la traducción de la entrevista publicada por agencia católica ACI.
"La otra tentación es firmar acuerdos con los gobiernos. Se pueden hacer acuerdos, pero deben ser acuerdos claros, acuerdos transparentes", completó.
En el mismo sentido, el Papa dijo hoy durante su misa matinal en el Vaticano: "En la Iglesia hay algunos que en lugar de servir, de pensar en los demás (…) se sirven de la Iglesia. Son los arribistas, los que están apegados al dinero. ¿Cuántos sacerdotes y obispos de este tipo habremos visto? (…) Es triste de decir, ¿no?".
Dos libros publicados ayer sacaron a la luz, gracias a documentos confidenciales, la gestión calamitosa de las finanzas vaticanas y el despilfarro de algunos prelados, instalados en lujosos apartamentos.
En la entrevista con la revista holandesa, Francisco aclaró que la Iglesia no podrá deshacerse de la mayor parte de su rico patrimonio inmobiliario, que sirve para apoyar sus obras caritativas, ni de sus tesoros artísticos, que pertenecen "a la humanidad".
"Si mañana yo dijera que subastamos la Piedad de Miguel Ángel, no sería posible. Porque no pertenece a la Iglesia. Está en una iglesia, pero pertenece a la humanidad. Y eso vale para todos los tesoros de la Iglesia", explicó.
"Hemos empezado a vender los regalos y otras cosas que me dan", recordó el papa, que acaba de entregar unos 40 de esos regalos como premio con motivo de una tómbola caritativa. Entre ellos hay un coche Lancia, un Rolex y un tándem.
Desde que fue electo líder de la Iglesia Católica en 2013 como el primer Papa no europeo en 1300 años, Francisco ha recalcado que quiere una Iglesia que sea pobre y para los pobres y ha dado el ejemplo al renunciar a los espaciosos departamentos papales y residir en una pequeña habitación en la casa de huéspedes del Vaticano.
"No puedo vivir aquí -dijo aludiendo al Palacio Apostólico- simplemente por motivos mentales. Me haría mal. Al principio parecía algo raro pero pedí quedarme aquí, en Santa Marta. Y eso me hace bien porque me siento libre", expresó.
"Encuentro gente, la saludo y eso hace que la jaula de oro no sea tanto una jaula. Pero me falta la calle", dijo a sus entrevistadores, pero declinó la invitación a salir del Vaticano para comer pizza, algo que en una publicación previa dijo que también extrañaba hacer.
"Me gustaría, pero no lograremos hacerlo. Porque en el momento en que salga de aquí vendrá la gente a mí. Cuando fui a cambiar los cristales de mis gafas a la ciudad eran las siete de la tarde. No hay mucha gente en la calle. Me han llevado al óptico y he salido del carro y allí había una mujer que me ha visto y ha gritado: «¡Aquí está el Papa!» Y después yo estaba dentro y fuera toda la gente…", explicó su decisión de negarse a salir a comer una pizza.
Francisco también comentó que no se esperaba ser elegido Papa, pero que "no perdió la paz". "No pienso mucho en el hecho de que soy famoso. Me digo a mí mismo: «Ahora tengo un puesto importante, pero en diez años nadie te conocerá más»". Además, contó algunas anécdotas de su infancia en Buenos Aires.
Francisco contó que cuando tenía cuatro años quería ser carnicero. "Haré una confidencia. Cuando era chico no existían los negocios donde se vendían las cosas. En lugar de ellos existía el mercado donde se encontraba el carnicero, el frutero, etc. Yo iba con mi madre y mi abuela para hacer la compra. Era pequeñito, tenía cuatro años. Y una vez me preguntaron: «¿Qué te gustaría ser de mayor? » Y dije: «¡Carnicero! ».
Straatnieuws: Nuestras entrevistas empiezan siempre con una pregunta sobre la calle en la que ha crecido el entrevistado. Usted, Santo Padre, ¿qué recuerda de aquella calle?, ¿qué imágenes le vienen a la cabeza pensando en las calles de su infancia?
Papa Francisco: Desde cuando tenía un año hasta el momento en que entré al seminario he vivido en la misma calle. Era un barrio simple de Buenos Aires, todas las casas bajas. Había una plaza pequeña, donde nosotros jugábamos a fútbol. Me acuerdo que escapaba de casa e iba a jugar al fútbol con los niños después de la escuela. Entonces mi papá trabajaba en una fábrica que estaba a cien metros. Era el contable. Y los abuelos vivían a cincuenta metros. Todo a pocos pasos el uno del otro. Me acuerdo también de los nombres de la gente. De sacerdote fui a dar los sacramentos, el último consuelo a muchos que me llamaban e iba porque les quería mucho. Estos son mis recuerdos espontáneos.
-¿Usted jugaba también al fútbol?
-Sí
-¿Era bueno?
-No. En Buenos Aires a aquellos que jugaban al fútbol como yo les llamaban "pata dura". Que quiere decir tener dos piernas izquierdas. Pero jugaba, fui el portero muchas veces.
A Holanda, por Máxima
Los periodistas le preguntaron al papa Francisco si visitaría Holanda, a lo que el pontífice contestó que "las puertas no están cerradas a esta posibilidad" e hizo una alusión a la reina Máxima.
-Así, cuando haya una petición como esta, ¿usted la tomará en consideración?
-La considero. Y ahora que Holanda tiene una reina argentina (ríe), a lo mejor.
Agencias AFP, Reuters y ANSA
