En 2010 pisó suelo sanjuanino. Atlético Alianza lo trajo como refuerzo para el equipo Lechuzo que en ese momento dirigía Marcelo Vasquez. Fue amor a primera vista con San Juan porque Martín Uranga y toda su familia supieron que éste era su lugar en el mundo.

Hubo un paréntesis con Martín jugando en Guaymallén, Mendoza, pero ya había echado raíces en suelo sanjuanino y cuando llegó esa difícil hora de empezar a ser algo más que futbolista, su primera experiencia fue en las Inferiores de AFA de San Martín pero una cosa eran los chicos y otras los grandes y Atlético Alianza lo terminó de convencer luego de dos intentos y arrancó en este Federal B con el desafío de un plantel corto de poco presupuesto. Hoy la realidad tras la primera rueda tiene a Alianza como líder de la Zona 7 y para Uranga todo es mérito del plantel: ‘Esto es de los jugadores.

Ellos son los responsables y mi desafío personal es tratar de transmitir algo de todo lo que uno vivió como jugador. Siempre digo que si el mejor de todos los tiempos como Maradona no pudo ser el mejor técnico, el juego queda abierto para todos. Yo trato de convencerlos de que pueden mejorar siempre, de que deben ir por más siempre. Ese mensaje llegó y el plantel responde.

A mi Alianza ya me había hecho dos propuestas antes pero pensé que no era el momento en esa ocasión. Ahora, se dieron las cosas y supe desde el principio que era un plantel corto, sin refuerzos porque yo soy del pensamiento que no es incorporar por incorporar sino que hay que traer elementos que refuercen, que sumen un plus. A la base ya los conocía a todos como excompañeros y eso me ayudó porque sé cómo están, como reaccionan, como se sienten. Eso es ventajoso para poder entrenarlos mejor.

En lo deportivo, creo que Alianza tiene mucho para mejorar y que estar donde está ahora no es casualidad. Se trabaja mucho, intentando pulir detalles, potenciar cualidades y eliminar el margen de error. Lo mejor es la actitud, que ellos se creen lo que le proponemos y por ahí pasa este momento feliz’.