Dos triunfos y dos derrotas es lo que refleja la tabla de posiciones sobre San Martín en las 4 primeras fechas de la B Nacional. Pero detrás de esos 6 puntos hay un equipo que todavía no logra ser tal, al que los altibajos, falta de coordinación y escasa marca en la recuperación, lo ponen en el peldaño de un equipo que necesita variantes para poder darle rodaje al estilo pretendido y elevar lo positivo que ha logrado por momentos, que sin hacerlo su carta de presentación, pasa por jugar por abajo y la capacidad para definir, pero que no es suficiente si quiere ser protagonistas y pelear arriba.

Los 4 partidos que ha disputada marcan ese tiempo que todo equipo nuevo necesita para adaptarse, y que incluso los técnicos y jugadores piden como margen ante cualquier error. El que muchas veces suena a excusa. Las mismas que se acabaron y es ahora, en la 5ta fecha (recibe a Banfield), donde debe aparecer el verdadero San Martín. El que ya aprendió la lección de los errores, el que ya vio con qué plantel cuenta y cuales son las virtudes de cada uno, para ahora sí hacer jugar a cada uno en su verdadera posición.

Empezó de local goleando 3-0 a Aldosivi. Luego perdió 1-0 ante Atlético en Tucumán por un error garrafal en tiempo de descuento. Superó 4-3 con los justo a Independiente Rivadavia luego de estar arriba 3-0. Y viene de una derrota 2-0 visitando a Huracán en la peor versión que mostró y dejando una imagen preocupante.

Se destaca en el global que hizo 7 goles (todos de local) y está segundo en la tabla en cuanto a efectividad, pero lo contraste con los 6 que recibió para figurar entre los segundos equipos más vulnerados. Además, cuando ganó es porque hizo el primer gol. El Verdinegro muestra lo mejor de sus intenciones en el primer tiempo, porque en el segundo decae o se queda sin alternativas. Que el plantel tenga nombres lesionados y suspendidos, ya no son pretexto para encarar el encuentro ante Banfield, que empezará a medir la vara de para qué está este San Martín de Garnero, que sumó 12 refuerzos y ya utilizó 10, algunos con buenos rendimientos y otros con mucho todavía por demostrar.

En el arco, Luis Ardente, pese a los 6 tantos que recibió, sigue demostrando seguridad y ha evitado muchos más. Lo vencieron por la falta de contención de las dos líneas de 4.

En defensa, ha repetido los mismos 4 jugadores siempre: Cristian Alvarez, Deivis Barone, Santiago Hoyos y Lucas Kruspzky. Siendo Barone el de mayor regularidad en base a la fortaleza física y aérea, no así el caso de Hoyos. Los laterales tuvieron partidos donde fueron eficaces con sus desbordes y en otros fueron fáciles de superar para entrarle a San Martín.

En el mediocampo, es donde está el mayor problema. Por derecha empezó jugando Mauro Bogado y los tres últimos compromisos los hizo Federico Poggi. Sobre el primero se dijo que le faltaba ritmo futbolístico tras haber vuelto de la operación de ligamento, mientras que al otro no le sacan el jugo porque no logra adaptarse por derecha. Mientras que por izquierda siempre estuvo Franco Quiroga, que con un ida y vuelta constante en base a la capacidad atlética que posee, no tiene un compañero para con quien demostrar sus otras virtudes. En estas dos posiciones también ingresaron escasos minutos, desde el banco, Nicolás Martínez que tiene buena pisada y Lucas Salas que encara.

No obstante, en la función del doble 5 es donde no logra hacer pie. Francisco Mattia, que naturalmente es marcador central, le pone mucha entrega pero no tiene marca ni logra ubicarse para tal fin, en una improvisación que hizo Garnero, pero que hasta ahora siempre mantuvo. En tanto que el otro es Iván Pérez, que tiene panorama, pero nulidad de recuperación. Incluso cuando se lesionó jugó Bogado allí, pero corrió tanto que se quedó sin resto. Y quien ya puede volver es Damián Ledesma.

En el ataque, siempre jugó Pablo López y sus compañeros fueron José Vizcarra, Leandro González y el tercero que va ganando minutos Diego Martiñones. Cuando López llegó se lo nombró como enganche, pero Garnero siempre dijo que era delantero. Suma dos goles y se mueve por afuera, pero debe retroceder tanto para buscar la pelota que su producción ofensiva pierde peso. En tanto que los otros tres no lograron todavía ser la referencia de área.

El tiempo de gracia para bancar las falencias pasó y el momento de demostrar para qué esta San Martín es ahora. Porque si bien el torneo es largo, los puntos perdidos ahora, luego son imposibles de recuperar.