Un juez ordenó detener al hijo del famoso poeta y músico vallisto Saúl Quiroga por la presunta violación de una adolescente de 17 años que es pariente suya. El acusado, que lleva el mismo nombre del artista ya fallecido, estuvo 13 días detenido por ese hecho denunciado en enero último y luego fue excarcelado por falta de mérito por el juez Benedicto Correa, subrrogante en ese momento en el Primer Juzgado de Instrucción. Esta semana el juez Alberto Benito Ortíz, titular de ese juzgado, revocó aquella primera resolución judicial ante un cúmulo de pruebas que complican seriamente a Quiroga, le dictó el procesamiento y dispuso su inmediata captura.
Lo extraño es que la orden de detención fue emitida el martes último, pero hasta anoche en la Policía aseguraban que no tenían nada de Saúl Darío Quiroga (h), de 45 años. El juez de instrucción Alberto Ortíz le imputó abuso sexual con acceso carnal, un delito que no es excarcelable. El supuesto ataque sexual se produjo la madrugada del 2 de enero pasado después de que Quiroga y la familia de la menor compartieran un asado en una finca de Usno, Valle Fértil. Como era tanta la confianza que existía entre ellos, la chica se quedó a pasar la noche allí. Lo que declaró la joven es que mientras charlaba a solas con el hombre al lado de un parrillero, éste le invitó a fumar marihuana y un vaso de whisky. Ella afirmó que se descompuso, empezó a vomitar y se recostó en un sillón dentro de la casa. El juez entendió que en esas circunstancias el acusado se aprovechó de la indefensión de la víctima, porque si bien le dio un analgésico, luego empezó a besarla, le sacó la ropa a la fuerza y la violó.
Tras el abuso, la chica se vistió y salió llorando por un callejón. Quiroga la alcanzó y la llevó a su casa en un vehículo. En el camino le pidió que no contara nada, pero la jovencita, apenas entró a su domicilio, relató todo a sus padres. Esa madrugada hicieron la denuncia y la menor fue examinada en el hospital de Valle Fértil, pero los médicos no le hicieron una revisación ginecológica ni hisopado para levantar rastros. Eso sí, constataron una excoriación en el muslo y su estado de alteración y taquicardia. Sobre esto último, un bioquímico declaró que son síntomas claros de alguien que ingirió drogas y alcohol, lo que respalda la versión de la menor sobre lo que consumió esa madrugada.
Otra prueba que valoró el juez fue la declaración de la chica a través de Cámara Gesell, que fue coherente y muy detallada tal cual lo hizo desde un principio. Los psicólogos indicaron que no fabula y que padece un trauma producto de un ataque sexual.
Quiroga negó las acusaciones. Sin embargo, lo que no explica es por qué entonces la adolescente abandonó su finca a las 4.50 de la madrugada. Lo mismo que, si todos sostienen que la relación familiar entre ellos era excelente y se veían cerca de 3 veces a la semana, por qué lo denunciaron.
