El presidente de Chile, Sebastián Piñera, aseguró ayer en una entrevista que publicó el diario La Nación que ha llegado el momento de "una relación mucho más madura con la Argentina".
"Soy partidario de promover una colaboración e integración mucho más plena (con Argentina), en varios campos: económica y también física", afirmó.
El mandatario, que en una semana cumplirá dos meses en el poder, indicó que Argentina sigue siendo "uno de los dos países más importantes" para las inversiones chilenas, y consideró que habría que "explorar una mejor integración en cuanto a las riquezas mineras fronterizas", así como unir los sistemas energéticos de ambos países.
Chile y Argentina comparten el proyecto minero binacional más grande del mundo con Pascua-Lama, en la frontera sanjuanina.
En relación a los recientes ataques a los medios de comunicación que se han producido en Argentina, reconoció que aunque a los gobernantes a veces les "moleste o duela", la libertad de prensa tiene que ser integral, "no se la puede compartimentar o, finalmente termina teniendo pies de guerra".
Piñera se refirió también a su antecesora en el cargo, Michelle Bachelet, a quien elogió el haber logrado "fortalecer la red de protección social, desde la cuna hasta la tumba".
No obstante, resaltó entre sus "muy importantes deficiencias y vacíos" el que Chile haya perdido "muchísimo dinamismo, capacidad de crecimiento y de creación de empleos", así como no haber avanzado "en la lucha contra la delincuencia y la droga".
"Y, lo más importante, las finanzas fiscales no estaban sólidas. Nos encontramos el 11 de marzo (día de su asunción) con una situación de déficit, no sólo corriente, sino también estructural", denunció, después de aclarar que su Gobierno no quiere convertirse en "enjuiciador" del pasado, sino en "constructor del futuro".
El presidente chileno reconoció que uno de los "talones de Aquiles" de Chile es la pobreza, que a su juicio es "un escándalo social", y otro es el "enorme e inaceptable grado de desigualdad", materia en la que considera que "los gobiernos de la Concertación no lograron avanzar prácticamente nada".
