Con esta gráfica estoy definiendo las prioridades que en sus responsables tiene la educación en el actual esquema social y desde que las organizaciones tuvieron lugar. Se trata de advertir desde una mirada sutil sobre quienes recae jerárquicamente las garantías y compromisos que los agentes educadores deben asumir desde los fundamentos mismos de la sociedad, equivalente a la base piramidal, hasta su finalidad misma de quien debe terminar por definir como debe conducirse en la vida. A medida que los fines preestablecidos de la educación se van cumpliendo o logrando, inmediatamente el próximo nivel es el responsable de cumplimentar los propios y así sucesivamente hasta llegar al último de todos en el que se limitan las acciones propias del individuo que las realiza.
Creemos que de esta manera en la sociedad en que vivimos, todos los problemas deben tener este enfoque integral y escalonado en gravitación, desde un nivel principal hasta uno menor, en grado de respuesta al resultado final de los hechos sociales que vincula a la persona como último artífice del orden social.
La teoría de la "Pirámide de Educación”, está diseñada en base a los principales actores que deben intervenir y dar respuesta a los grandes problemas que inciden en la sociedad. Desde el primero y fundamental de los factores que se toma en cuenta al momento de deslindar responsabilidades hasta quien debe apropiarse o debe observar como el primordial hecho que debe tenerse en cuenta al momento de evaluar cualquier dificultad del ser humano, es decir, que existen responsables y el enfoque de tal responsabilidad debe hacerse desde la visión de la educación, aludiendo a los problemas centrales, tales como: la deficiente alimentación, la indigencia, la destrucción del ecosistema, el avance de hostilidades, la violencia, la permanencia en el poder, la droga dependencia, la obsesión por lo material, el consumismo excesivo, el egoísmo político, las prematuras familias disgregadas, la inseguridad, la ausencia de valores humanos, formas de discriminación, la vagancia y carencia laboral, el individualismo, la amistad aparente o falsedad, el extravío por el sexo, el atropello a los seres vivos y la falta de respeto a las personas.
Hemos determinado que la raíz de toda problemática social está en la educación y que el primer avance sobre tales, recae en el Estado y sus Gobernantes en primer término, en segundo término las Instituciones que deben cumplir un rol complementario, en tercer lugar está la familia y por último quien resuelve su futuro, la persona.
Las bases que la sustentan recaen en una concepción política del Estado en el que sus gobernantes sostienen bases de sustentabilidad, seguido de los restantes poderes, legislativos y judiciales. Las redes sociales y de comunicación están marcando rumbos de situaciones y circunstancias sociales que actúan en concomitancia a las instituciones, por lo que deslindar responsabilidades a los mínimos actores como la familia y el individuo, sería un verdadero despropósito. En cualquier tiempo de la historia, la educación para el civismo está en los gobernantes, mal pudiera entenderse que está en la familia, por ejemplo. La crisis familiar, más allá de cuestionarse a sus miembros por sus decisiones, debe atribuirse a una ausencia orientativa y enriquecedora de las acciones políticas en sus funcionarios. Por otra parte, la escuela y la docencia no pueden tomar un carácter supletorio pues, su fin es la formación de la persona en su instrucción y profesión. Los ministerios en ejercicio de gobierno respecto al área en cuestión no pueden entender sobre educación, más que en referencia a la formación del educando, reservándose aquella al estado de gobierno y la familia.
(*), Pedagogo. Prof. en Filosofía y Psicología. Autor de la Disciplina Artística Integrada. Orientador escolar. Escritor.
