El uso de un artefacto pirotécnico dentro de un local cerrado, el pánico provocado por la rápida expansión de la humareda y las puertas cerradas por los vigilantes figuran entre las causas de la tragedia en la discoteca de Brasil.
Un voraz incendio comenzó cuando fue encendido en el escenario un equipo de fuegos pirotécnicos conocido como ‘Lluvia de plata‘, cuyas chispas alcanzaron la espuma utilizada como aislante acústico en el techo del establecimiento.
‘Todo comenzó porque utilizaron artefactos pirotécnicos en un local cerrado. Eso generó un incendio y un humo muy tóxico que se expandió rápidamente‘, explicó el comandante del Cuerpo de Bomberos de Río Grande do Sul, coronel Guido de Melo.
‘Los integrantes de la banda Gurizada Fandangueira, que tocaban en el momento y encendieron el artefacto que provoca las chispas, intentaron inicialmente apagar las llamas con agua y después con un extintor. No sé si no consiguieron manipular el extintor, pero el fuego y el humo se expandió rápidamente‘, dijo.
En ese momento se apagaron las luces y todo quedó oscuro, relató el cantante Valterson Wotrich, conocido como ‘Pimenta‘ y vocalista de la primera banda en presentarse.
Las llamas y la humareda provocaron pánico entre las personas que estaban en la discoteca, unas 2.000 según algunas fuentes, y una estampida hacia las puertas de salida, en donde muchos murieron pisoteados.
‘Recibimos la información de personas que estaban en el lugar de que los vigilantes de la discoteca inicialmente cerraron las puertas y no permitieron una rápida evacuación. Eso provocó aún más pánico y tumulto‘, según el comandante del Cuerpo de Bomberos.
Según los testigos, los vigilantes al parecer no sabían lo que había ocurrido y querían impedir que los estudiantes salieran de la discoteca sin pagar la cuenta.
La dificultad en la evacuación y la avalancha de personas corriendo hacia la única salida causaron numerosas muertes por asfixia.
Muchas personas también corrieron hacia los baños en busca de aire y de otra salida que no encontraron.
Según el capitán Edi Paulo García, de la Policía Militarizada, la mayoría de los cuerpos fue hallado amontonado y sin quemaduras.
‘Pareciera que los chicos de Cromañón hubieran muerto en vano‘, el 30 de diciembre de 2004, porque ‘debería haber bastado con que 194 se mueran en Buenos Aires para que no pasara en Brasil‘, señaló José Iglesias, padre de una de las víctimas de la tragedia en el barrio de Once en diálogo con Télam y formuló ‘dos reflexiones, una desde el punto de vista individual y otra desde el colectivo‘.
‘Personalmente siento que ésta es una película que ya viví, muy parecida a Cromañón, donde cada nueva noticia emparenta más los casos. Por otro lado, es muy triste que estemos globalizados sólo por lo económico pero no en la prevención‘, dijo.
