La crisis y los recortes están golpeando duramente a la sociedad española al punto tal que las rentas se han desplomado a niveles de hace diez años. Ya hay tres millones de personas en una situación de pobreza extrema, la antesala de la exclusión. Y la capacidad adquisitiva, de 18.500 euros de promedio por español en 2012, es inferior a la de 2001. Cáritas española habla de una década perdida y un análisis de la Fundación Foessa (Fomento de Estudios Sociales y Sociología Aplicada) a partir de diferentes fuentes oficiales, señala una situación de dureza sin precedente reciente.

El empobrecimiento de las familias obedece al efecto combinado de la caída de los ingresos en un 4% y la suba de los precios en un 10%, lo que impacta a ritmo vertiginoso entre los más desfavorecidos. El 21,8% de los españoles vive en pobreza relativa, mientras que en 2008 estaba en 19,6%: son 10 millones de personas. Este índice corresponde al 60% de la mediana de la renta nacional, es decir, una persona es pobre si vive con menos de 7.300 euros anuales. Por cada adulto que se suma a la unidad familiar, habría que incluir la mitad de esta cantidad, y un 30% por hijo. La situación de pobreza severa ya alcanza al 6,4% de la población, unos tres millones y la pobreza extrema es el peldaño anterior a la exclusión social. La contundencia y la multiplicación de los recortes sociales sientan las bases para que el impacto de la crisis se haga crónico entre los más desfavorecidos. Los ajustes en bienes básicos, la reducción de prestaciones sociales y la exclusión de grupos de ciudadanos de servicios elementales pueden convertirse en un obstáculo insalvable a la hora de sacar de la pobreza a los ciudadanos españoles que quedaron atrapados en ella.